Tan bien que íbamos, ¿íbamos, Kemosabe? (que es lo mismo que Kimosabi). Así le decía Toro al Llanero Solitario, bueno, los lectores con una buena cuenta de calendarios me entenderán, los “millenians” o los “therians”, creo que ni alcanzaron a ver esa serie.
Bueno, ya, Regla 5, dinos que pasó, ¿Qué, qué pasó?, todavía se preguntan, en dónde viven, no tienen televisión o no tienen saldo en su celular como para no saber que pasó; dos partidos de Tigres, dos derrotas por errores graves a la defensiva y de disciplina. Eso es lo que pasó.
Primero, allá en el Estadio Cuauhtémoc, de Puebla, cuando el defensa central de Tigres, Joaquim, queriendo regresar de cabeza un balón a su portero Nahuel Guzmán, le cambió el rumbo y lo metió en su portería colocándose en la tabla de líderes de goleadores; y luego, “para que la cuña apriete…”, el corrido Nico Ibáñez, ex de Tigres, les hizo el segundo gol y lo festejó corriendo hasta la Avenida Universidad, allá por el rumbo de San Nicolás.
Luego reciben al Pachuca en su estadio y volvieron a ser un equipo con mucha agresividad, pero con pocas ideas futbolísticas, con fallas a la defensiva y al final, el mismo resultado, perdiendo.
Y curiosamente los involucrados son los mismo dos del partido anterior, que le costaron al equipo felino seis puntos, tres por cada partido.
Tigres ya ganaba el partido y todo parecía que se quedarían con el triunfo, pero “eso no se acaba, hasta que se acaba” y con dos pequeños errores, “del plato a la boca…” se quedaron como “el perro de las dos tortas”, o como el chinito, “nomas milando”.
Poco tenía de haber iniciado el segundo tiempo cuando el defensa felino Joaquim, comete una falta que ameritó la tarjeta roja al minuto 49, expulsión que condicionó al cuadro universitario quien jugó con un jugador menos por lo menos 40 minutos.
Y pues “a quien le dan pan que llore” y Pachuca aprovechó la ventaja numérica para anotar dos goles y salir con el triunfo en el Universitario. El primer gol con un remate de Salomón Rondón en un tiro de esquina que fue mal defendido por la zaga universitaria. Y para redondear la noche, al portero de Tigres lo volvieron a “venadear” y le hacen un gol desde medio campo; a Nahuel lo pescaron como al chinito, “nomas milando”. Ya son varias.
Como para no culpar a los responsables, su técnico puso el pecho a las balas y declaró que en su equipo “ganamos y perdemos todos”. Ya veremos que opinan los directivos.
Del otro equipo de la localidad, mañana lo comentamos.


