Una temporada más ha quedado atrás, América dominó el torneo con 39 puntos, Rayados con 33 puntos hizo magia con media institución lesionada, asumo hasta los administrativos se lesionaron en algún punto, Tigres se quedó con 30 y abajo los Pumas de Mohamed con 28.
Hay un grupo de equipos abajeños que ni siquiera vale la pena mencionar, me gustaría escribir que al menos le dan sabor a la liga, pero de un tiempo acá no pasa nada con equipos que ni añaden a la liga, ni a sus plazas y están de adorno en un torneo que normalmente se precia de su competitividad porque todo puede pasar, mientras ahora la realidad dicta que los mismos poderosos de siempre ganarán o lucharán por la liga.
Aún con todo esto, se viene el verdadero sabor, la liguilla, con un llamado “Play In” que es lo mismo que el repechaje, pero con un nombre más mamador.
La emoción por saber quien pasa, quien es eliminado, los goles de último momento, ahora es cuando saldrán los “viejitos” de Tigres a mostrar lo que saben hacer, ahora es cuando la novatez del técnico águila puede salir a flote mientras el hospital rayado es una incógnita, dudo que los jóvenes sean titulares en liguilla, pero más allá de su gestión de lesiones, ahora se sabrá si aprendió a jugar semifinales.
Mohamed hará lo que sabe: motivar, arriesgar ahora sí y defenderse cuando sea necesario, tiene un plantel experimentado, trajo a Pumas extranjeros en posiciones claves y habrá que tener cuidado con un equipo dirigido por el “Turco”, animal de liguillas.
Más allá del futbol, del estilo, de la emotividad, el formato ahora es el protagonista, los equipos se adaptarán al matar o morir y los técnicos buscarán salvar sus chambas sin verse muy ratoneros.
Hace sentido esperar que las semifinales sean entre los primeros 4 equipos, veremos que nos dice la realidad, las apuestas que ahora pululan por todos lados y sobre todo como reaccionan las aficiones y directivas a ser eliminados, saldrá de nuevo José A. Noriega a declarar si pierden o solo era porque quería mandar a su casa a Vucetich, Siboldi le alcanzará remontar marcadores o su equipo ya gastó ese recurso el torneo pasado, Jardiné sabrá manejar una liguilla en CDMX en comparación con la tranquilidad potosina.
No hay manera de vaticinar un campeón, hay tendencias, pero no seguridades, cualquiera puede ser campeón en un torneo que apuesta a generar ruido con el formato de definición, así como la NFL, MLB y el mundial, la liguilla es el sabor, lo que alimenta los paladares mas exigentes que encuentran en el suplicio de los minutos finales de un partido de vuelta, la emoción que necesitan para justificar todo un torneo de futbol mediocre.
Ya la MLS nos indicó que al menos en su territorio, no podemos decir ser mejores, ahora solo nos queda nuestro gran torneo local, porque ni Libertadores o Sudamericana nos toman en cuenta y la MLS ya nos dice “hijos”, porque nos ve hambreados de dólares como para ir a dar el prestigio en USA.
Se viene la liguilla, se viene la emoción, se vienen los partidos que dan contratos o corren jugadores, técnicos y directivos, se viene un torneo aparte, que más que ensalzar la calidad, premia a quien sepa jugar mejor con al cabeza del contrario.
Inicien las apuestas y las carnes asadas, acá en “Regiolandia” tenemos lluvia y ya es digno de celebración, pero tanto en la liga varonil como en la femenil es tiempo de definiciones, tiempo de lograr títulos o ir a casa para al final cenar en familia y festejar la navidad y año nuevo felices o deprimidos.
Preparen sus palcos, asientos o sillones… llegó la liguilla. ¡Saludos desde el sillón!


