A trancas y barrancas… y “haiga sido como haiga sido” –dijo el ilustre alcohólico conocido de Los Pinos, michoacano él– el Monterrey logró avanzar y meterse a la Liguilla…
Claro que el equipo de Amelia Valverde y Eva Espejo muestra más orden y en líneas generales una idea de juego muy clara, pero acá el cuadro varonil, a falta de ello, le puso personalidad al asunto para desollar al Puma y no quedarse en la orilla.
Bien avanzado el juego aparecía en la pantalla de la transmisión que desde el 75, Pumas jugaba con 10 por la expulsión de Ruvalcaba. Mentira. Jugó con 10 desde el minuto 1 (y Funes Mori). Ya cuando se fue Ruvalcaba eran 9.
Partidazo que jugó el mellizo… en favor de Rayados, claro. Como en los viejos tiempos. Por eso lo felicitaron al final los de azul y blanco.
Los Rayados llegan a la fiesta pese a todo.
Iniciaron con Luis Reyes, que al igual que Medina hizo un gran partido y los acompañaron Guzmán y Rica Chávez en el cuadro bajo; Rodríguez, Deossa, Jordi y Corona formaron el medio campo y al frente iban Ocampos y Berte.
Jordi y Ocampos, como si no hubieran estado. Hicieron presencia y solo eso. Por eso tan parejo el duelo en la primera parte con un Corona y Deossa muy bien maniatados y sin opciones en los arcos.
Cuando se lesionó Carrasquilla, el único que traía algo en el morral, ahí se acabó el corrido. Se esfumó cualquier esperanza de un cuadro limitadísimo, donde no hay un alma que pueda crear algo. El chaparrito Suárez tiene acá ya varios años robando en tres equipos diferentes y sigue. Funes tiene dos años retirado y nadie le ha avisado. De los demás, no esperes nada.
Con los ingresos de Canales y ya cambiando casi medio equipo, Monterrey empujó y empujo con brío hasta que logró el tan ansiado gol que le dio la ventaja y aquel otro que convierte Nelson, fusilando a Padilla para sellar el pase de abordar.
En el arco de Rayados estaba uno que alguien pensaría que debería estar siendo investigado por amaño de partidos (como investigan y castigan a la chiquillada y a las mujeres) pero más que un voto de confianza de su DT, pareciera que aquello que hicieron fue una movida diabólica para vender otros 50 mil boletos y miles de cervezas, tortas, hamburguesas, pizas, hotdogs, sodas, boletos de estacionamiento y cuanta mercancía le deje ganancias a la tienda donde te cobran en la otra caja.
Sin contar, que le hubieras apostado al rival el juego anterior y así, ratificar que no siempre cuando “se pierde” se pierde… ya ves anoche: ganaron en la taquilla y también en la cancha y todo mundo contento. nadie se da por estafado…
Bendito sea Dios, decía doña Tacha…


