Representantes de la FIFA en México acudieron al Estadio Monterrey en Guadalupe. Trepados en el puente ubicado en la parte trasera, observaron con cuidado el entorno y concluyeron que si observaban hacia el Cerro de la Silla, hacia el sector Contry, contemplaban un panorama de primer mundo. Pero si giraban la vista hacia su derecha, al oriente, contemplaban Afganistán, pues lo que hay ahí son colonias populares de Guadalupe, de clase media baja.
Lo que se determinó, entonces, fue mejorar el entorno de lo que es la casa de Rayados, a una orilla del río La Pastora para que los visitantes internacionales vean aspectos agradables del municipio cuando vengan a uno de los cuatro juegos que se realizarán en esta sede norteña.
Alejandro Hütt, host city manager de Monterrey para la Copa del Mundo 2026, menciona que lo que se busca es que lo que se haga para lucir en este mundial, en términos de infraestructura, deberá prevalecer para beneficio de esta y las generaciones futuras.
Es aquí donde puede ocurrir la verdadera mejora para la comunidad, que recibirá a la máxima fiesta deportiva del año. El de Monterrey es uno de los 16 comités organizadores para cada una de las sedes del mundial que será organizado entre México, Estados Unidos y Canadá. Y se ha esforzado por convertir las sinergias en hechos tangibles, principalmente en infgraestructura urbana. En la parte azteca, en la zona metropolitana de Nuevo León, han comenzado a verse mejoras; algunos lo consideran oportunismo político, cuando, en realidad, son adecuaciones que se quedarán para disfrute de los regios cuando se barra el confeti, al finalizar la fiesta.
Lo mismo ocurre en la Ciudad de México y en Guadalajara, donde también hay trabajos a marchas forzadas para adecuar los espacios públicos y recibir con una cara bonita a los turistas que se pasearán por cada una de las ciudades de este país con economía emergente, que se esmera por superar sus propias limitaciones, como nación que todavía no genera su propia tecnología y que aún pugna por destacar en el concierto internacional.
Uno de los grandes retos en Monterrey, según dijo Hütt en una conferencia que impartió para público de Cancha, es el de la movilidad, pues este es uno de los temas que más problemas genera diariamente a automovilistas y usuarios del transporte público. Con la escasa posibilidad de contar con un tren ligero, actualmente en construcción, la esperanza es un buen plan de transporte urbano para conectar puntos estratégicos en la ciudad, donde convergerán los visitantes.
Llegar al estadio en coche va a ser cuestión de muy pocos. Lo que se conoce como las áreas de estacionamiento en el embudo donde juega el Monterrey, será utilizado como comarca de televisoras y espacios para los organizadores. Habrá un círculo de seguridad de una milla a la redonda del coso de La Pastora, a partir del cuál los visitantes tendrán que andar hasta llegar al Estadio.
La obligación de la Copa del Mundo ha generado también beneficios para los ciudadanos. Las calles del Centro de Monterrey ya lucen mejoradas. Lo mismo está pasando en Guadalupe, donde las banquetas anchas que llaman ahora corredores verdes, se están poniendo guapas, para la fiesta futbolera. Otros municipios están haciendo actividades culturales y recreativas en torno al balón, lo cual está poniendo alegría, folclor y conocimiento al servicio de la comunidad.
Se ve bien el área citadina en la entidad.
El mundial ofrece a la gente roce internacional. Ojalá que lo bueno que se consiga en estos días antes de la cita futbolera, se quede y perdure por muchos años cuando la pelota deje de rodar y se despida el último de los visitantes.

