Un partido muy disputado pero jugado muy inteligente por parte de Víctor Manuel Vucetich, quien cedió el balón al cuadro de San Nico pero que no inquietó a Esteban Andrada.
La gran mayoría de sus llegadas fueron con balonazos al ‘ahí se va’ y ‘a ver qué sale’ confiando, como antaño, buscando la buena fortuna de un remate a gol, o algún error defensivo. Un rebote, un balón perdido, pero, como siempre, toda la defensa se impuso ante los balonazos sin intención que hicierom Lainez y después Quiñones.
Puros balonazos sin ton ni son, y con muy buen marcaje personal de Rayados a los ofensivos felinos.
Muchos comentaristas resultadistas dirán que Tigres dominó totalmente el partido ante un Monterrey muy defensivo, basados en que tuvieron la posesión del balón 62 por ciento; mas tener el balón en los pies no significa dominio si no sabes que hacer con él. Solo dos tiros hubo al marco Rayados, uno de ellos el gol de Córdova a centro raso de Aquino.
Rayados impuso su estrategia conservadora, pero inteligente cubriendo con gran esfuerzo físico y desgaste de su media cancha hacia abajo.
Y aun con un 38 por ciento de posesión de balón salían hacia el frente con jugadas con intención ofensiva, por las dos bandas, creando dos opciones de peligro ante el arco del ‘Patón’ Guzmán que, por cierto, el gol recibido fue por un error de él, pues con un puñetazo al balón hubiera logrado solucionar el peligro de gol.
La estrategia conservadora de Vucetich fue un amontonamiento inteligente, con Maxi y Berterame bajando a la media cancha a realizar marcaje zonal y personal en todo el curso de partido. Y ya con el balón ofendían hasta con cinco elementos explotando ambas bandas.
Total, un empate (1-1) que era el objetivo de Rayados. Una ventaja para ellos en Liguilla, aunque muy mínima.
Ahora a esperar el partido de vuelta allá en el Gigante de Acero del BBVA, donde aun y cuando Rayados se estima favorito, no deben confiarse.
Tigres irá por todo. No tiene otra opción más que el triunfo, pero dejando espacios favorables para la ofensiva rayada. Veremos qué pasa.


