Walter Erviti

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El Estadio Corona hierve esa tarde mayo del 2003.

El sol no tiene clemencia al caer sobre la piel, que arde al contacto, mientras de las gradas baja una algarabía que contagia a un equipo Santos que acaba de empatar el partido.

Es el minuto 93 y Luis Pérez se dispone a ejecutar un tiro libre, la última oportunidad para que el Monterrey retome la ventaja y puede enfilarse a la clasificación.

Pero en medio del momento que ha desestabilizado al equipo dirigido por Daniel Passarella y junto al balón que esperar ser impacto afuera del área, se escucha una voz que transmite seguridad al tirador: es la voz de Walter Erviti.

El volante argentino le recuerda a “Lucho” un diálogo sostenido durante la semana, en un entrenamiento. Le dice que se tenga confianza, que es el momento de anotar el gol, que está seguro que anotará el gol.

“Lucho” chuta. En el viaje, el balón supera la barrera y se incrusta pegado al ángulo superior derecho, para vencer al arquero Adrián Martínez.

Los Rayados vencen 2-1 al Santos, se enfilan a la clasificación y consolidan una mentalidad que les hará casi invencibles en la Liguilla, para no parar hasta conseguir el título de Clausura 2003.

Desde su época como jugador, Walter Erviti fue lo más cercano a un técnico en la cancha.

No es casualidad que Daniel Passarella y Miguel Herrera depositaran en él su confianza para tomar decisiones en el terreno juego, en momentos donde el técnico ya no puede hablar con los jugadores.

La capacidad técnico e intelectual le permitió a Erviti desempeñar distintos roles en el terreno de juego, por lo que en Rayados jugó casi todas las posiciones en la cancha.

Lo mismo llegó a actuar como delantero en punta, como defensa central, volante de contención, que como mediocampista por derecha o izquierda, lateral o carrilero.

Miguel Herrera alguna vez elogió su versatilidad para desempeñar distintas tareas y su capacidad intelectual para entender situaciones complejas de un partido.

Su liderazgo también alcanzó niveles notables, al intervenir para solucionar situaciones complicadas respecto las relaciones humanas en el equipo.

Por su liderazgo, rendimiento futbolístico, su capacidad para analizar el juego y ganarse a los compañeros, Walter Erviti debe ser un candidato natural para dirigir al Monterrey, ya sea ahora o en un futuro cercano.

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