Apareció el cadáver

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¡Y apesta! El muertito nos va a costar ahora a los tamaulipecos, al día de hoy y si la cosa no se pone peor, la graciosa suma de 12 mil 417 millones y piquito, sin contar los mil millones que ya se autorizaron para pedir a la banca privada en el siguiente año 2016.

Egidio Torre Cantú recibió una trácala de 7 mil 15 millones de pesos de parte del nefasto Eugenio Hernández Flores, lo cual nos dice que más tristemente célebre, pudiera resultar el actual ejecutivo estatal, al casi doblar las cifra negativa, partiendo de que el pillo de EHF no acumuló solito esos 7 mil y cacho de millones de deuda pública, pues antes, Tomasito le tuvo que haber ayudado.

Definitivamente que vamos a cargar un ataúd muy pesado todos los residentes de la entidad, el gobierno siguiente tendrá –como ya se dio cuenta “El Bronco” en Nuevo León con el mega deudón que le heredó Rodrigo Medina- que echar mano de todos los impuestos posibles que pueda cobrar, además de que se obligará a incrementar las tarifas del pago de derechos estatales o…

…O nunca vamos a saldar la deuda y solo estará el próximo gobierno estatal, pagando intereses y amortizaciones de deuda, es decir, como buenos mexicanos, estará Tamaulipas tirando el dinero mensualmente, por no poder bajarle al gran capital, por no meterle más dinero a esa losa principal.

El año que entra, según ha dicho el propio gobierno de Tamaulipas, destinará mil 199 millones a la deuda pública, pero sólo 481 millones irá al capital y 623 millones serán para los dichosos intereses.

Sabemos bien que las sumas anteriores no cuadran, pero ese no es nuestro problema, allá ellos que son los mentirosos, incluso, quien sabe si todos los números que manejan, son ciertos.

Y todavía falta lo que debe cada administración municipal, igual que los organismos operadores (tipo as Comapas) y organismos descentralizados (institutos y fideicomisos como el del Puente Tres), pero ya no queremos echarle más números al asunto.

MAL PANORAMA
Cambiando de tema, pero enfocándonos en algo no menos peor, si hoy día Tamaulipas no tiene seguridad pública, como no la ha tenido desde el inicio el sexenio, ahora con el paro de los agentes de Fuerza Tamaulipas por adeudos del gobierno en viáticos, aguinaldos y otras prestaciones, la cosa se pone más malagueña.

¿Con una Policía ya de por sí mala, deficiente e inútil, con cero resultados en la materia –no me ayudes compadre-, cómo creen estimados lectores que “trabajarán” de ahora en adelante, ésos 2 mil 500 elementos?

Peor aún, ¿quién sí tiene dinero para llevárselos a sus filas ya sea sirviéndoles desde la propia corporación a la que hasta hoy pertenecen, o bien, quitándose los uniformes y aliándose en definitiva con ellos? ¿No podrán estos policías formar su propia organización criminal, después de que a la ciudadanía le costó miles de millones de pesos su preparación como elementos de seguridad pública?

El gobierno de Egidio Torre se ha ufanado de que ha invertido cantidades estratosféricas en seguridad pública, incluso a pregonado que la deuda pública estatal obedece en mucho a que se tuvo que empeñar el Estado para cubrir ese rubro y que hay planes de invertir aún más millones, en instalaciones, equipos y los consabidos emolumentos a éstos hombres y mujeres.

Da miedo saber que hoy el de por sí álgido, peligroso e infartante corredor Reynosa-Río Bravo-Valle Hermoso-Matamoros-San Fernando tiene paro de policías, pobrecitos nuestros hermanos ciudadanos de aquellas ciudades, igual que en Ciudad Mier y Miguel Alemán, así como en el centro y sur del estado.

Los tamaulipecos no nos merecemos este terror, ¿el gobierno federal quiere un mando único?, pues entonces que costee todo, que no le deje a las entidades como Tamaulipas, el resolver un problema que es de carácter nacional.

Los estados sólo deberían pagar su seguridad ciudadana, centrarse en combatir el delito del fuero común, como se supone que lo es Fuerza Tamaulipas, pero ya vemos que no es así.

En fin, Dios sabe que no queremos ser pesimistas, negativos, ni tenemos deseos de alarmar más a un pueblo que está al borde de salir corriendo –Tamaulipas estado número dos, sólo después de Chihuahua, en que su gente está huyendo a otras entidades-, pero este 2016, para nuestra tierra, las cosas no pintan nada bien, por donde se le quiera ver.

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