El doble o hasta el triple de autos que circulan en la ciudad, son “chuecos”, “chocolates” o “Robertos” (robados) y eso, lógicamente que provoca toda una gama de problemas a la economía y la vida diaria de todos los nuevolaredenses, además de que contribuye bastante a la inseguridad rampante de la ciudad.
No, no estamos exagerando, eso se nota a leguas, hasta el que no lo quiere ver, repara en ese fenómeno de la mayúscula ilegalidad, de que vivimos en lo fraudulento, lo inválido.
Nuevo Laredo vive un grave problema económico y de salud, ante tanto mueble orejano, pues a ojos vistos, es exagerado el número de vehículos de “úsese y tírese”.
Es problema de salud porque los choques -mortales muchos de ellos, como los dos de este fin de semana- están a la orden del día y si no, con saldo de lesionados muy serios ¡y costosos!
Además de que su salud de muchos, queda bastante atrofiada y por un buen tiempo, lo cual provoca dinero a desembolsar por parte de las víctimas o bien, a no recibir pesos de salario y utilidades, dada la indisposición para trabajar o atender su negocio o medio de ingresos.
Igual es una pesada losa económica, por: gastos funerarios, de hospital, médicos, de tratamientos y de fármacos, todo carísimo (porque lo que son nosocomios, laboratorios, galenos, medicamentos y demás, andan por las nubes).
Ahora vayamos a lo netamente material, otro grave problema de pesos, es pagar los daños a tu buen coche, todo porque un hombre o una mujer, en un carro fabricado hace más de 20 años y que luce placas de Alabama, Nebraska o Alaska, se bajó del desvencijado mueble y se largó, mientras tú o tus hijos se retorcían de dolor por el trancazo recibido.
Así que reparar el auto costará más dinero, que “repararte” tú como conductor afectado y esa otra “bailada”, también es cuestión de muchos dígitos.
TODOS GANAN
La Oficina Fiscal del Estado, la última vez que contabilizó el número de automotores debidamente registrados (nacionales o mexicanos, así como fronterizados, también conocidos como fronterizos o regularizados) se quedó en 150 mil automotores con pagos de derechos vehiculares ante la propia OFE local.
Ya después ya no soltaron más la cifra oficial, para poder hacer negocios en Ciudad Victoria y aquí, o sea, que no podían revelar el dato verídico porque se balconean solos, quedarían expuestos a los números, en pesos y centavos en todo el Estado y luego se les cae lo de los pobres ingresos que dicen recibir y ni hablar de las ventas “por fuerita” que hace cada funcionario, de placas, registros, hologramas y demás.
El caso es que anda fácil en 150 mil los autos derechos, pero las garraletas o caramayolas de pastor, de plano que son muchísimas más que eso.
Puro peligro es lo que circula por esas calles de Dios, entre los nuevolaredenses.
Y es que también ya nadie saca su carro de verse, mucho menos si es legalizado, no le vayan a aplicar el dos de bastos, mejor se compran una ranflita de medio pelo y sin placas (por aquello de que colgarle láminas, es delito federal).
Al cabo y que el tránsito, con un “ciego” o una “sorjuanita”, se va pando.
A SUFRIR PAREJO
Estuvimos este domingo en HEB, Soriana Reforma y Walmart o Paseo Reforma, revisamos los estacionamientos de los tres centros comerciales, nos pusimos a analizar a ojo de buen cubero, cómo es que andaba aquello de carros gringos y mexicanos, la diferencia era abismal entre los chuecos.
Alguien dirá, es que también la gente de Laredo, Texas, viene a hacer sus compras en esas tiendas.
Sí pero la gente de allá, no trae carros, ni viejos, ni sin engomado o con esta calca vencida, allá se los carga el payaso con la Policía, si no están al corriente de sus derechos.
El carro del “primo” del otro Laredo es muy notorio, fácil se puede distinguir, para empezar ni están chocados, ni les faltan luces, ni traen el parabrisas quebrado, ni los focos apagados cuando meten reversa o le pisan al freno, ni el lateral intermitente para dar vuelta, la gente de allá anda derechita, porque allá su autoridad los multa bien y bonito.
Así que tres de cada cuatro coches son chuecos, más o menos y de plano que así nadie puede hacer nada, este caldo de cultivo de la ilegalidad, este universo de lo fraudulento o lo inválido, cobra factura en cualquier momento, salta a la palestra en todos los demás asuntos de la vida diaria de nuestra gente, de todos nosotros.
En lo que ustedes gusten y manden, es como andar invisible o peor aún, con verdadera licencia para matar.
Para matar y robar y chocar y huir y todo lo que usted quiera agregarle, estimado lector.
De tal forma no se puede avanzar, porque si no se corrige esta grave y grande anomalía, esto no va a cambiar.
Tres de cada cuatro carros son checoslovacos en Nuevo Laredo, bonita cosa.
Y todos con el Jesús en la boca.


