Azcárraga Jean, un peligro
para el futbol mexicano

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Para nadie es un secreto que Emilio Azcárraga Jean es quien este miércoles pudiera conseguir que no se pierdan alrededor de 600 millones de dólares que México estuvo a 5 minutos de tirar a la basura, de no ser porque al cierre de la eliminatoria rumbo a Brasil 2014, los panameños se atontaron y al final de su partido contra Estados Unidos dejaron ir la victoria que los metía a la ronda del repechaje que, gracias a los pundonorosos norteamericanos, cayó como regalo del cielo a los tricolores, a pesar de haber sucumbido en Costa Rica.

Así, a 5 minutos de ver esfumarse su participación en el próximo Mundial, y con el mayúsculo susto de que se hundiera el negocio que representa el futbol soccer para Televisa, Azcárraga Jean intervino directamente en la decisión de quitar al entrenador Víctor Manuel Vucetich e imponer a Ricardo Peláez y a Miguel “El Piojo” Herrera, junto con el cuadro americanista, para que disputara la repesca ante Nueva Zelanda.

Por eso ahora que se ha abierto el panorama favorable para que México asista a Brasil el año entrante, Azcárraga Jean, que ya era un peligro para nuestra política y democracia por el peso de su televisora en la manipulación de las masas durante las elecciones, también es un peligro dentro de nuestro futbol, si continúa siendo el centro de las decisiones para hacer y deshacer inclusive en el seno de la Selección Nacional.

La Federación Mexicana de Futbol ya sabe de su peso al tener a uno de sus incondicionales como presidente, es decir Justino Compeán, quien no oculta su satisfacción de tener un jefe que le dicte órdenes a luz y complacencia de los demás directivos de clubes afiliados, pero que el próximo 2 de diciembre podría también destituirlo por inepto al llevar al conjunto representativo a una de sus peores crisis como resultado de su mala gestión en la conducción de los torneos caseros de la máxima categoría en este popular deporte.

De acuerdo con el periodista capitalino Héctor Huerta, el títere de Azcárraga también lo tiene muy molesto por haber gastado 500 millones de pesos en 7 años con los cambios constantes de entrenadores del Tri, y por eso no cabe duda que el 2 de diciembre lo mande con cajas destempladas a su casa durante la junta de dueños de clubes.

Emilio Azcárraga Jean, por tanto, también ya es un peligro para el jubiloso Justino Compeán, a quien de nada le serviría la celebración que hizo el miércoles 13 en el Estadio Azteca, como si México hubiera goleado a un equipo de prosapia y no a un débil Nueva Zelanda que podría haber caído por idéntico marcador ante las actuales Chivas del Guadalajara o los alicaídos Pumas de hoy, según ha afirmado Roberto Gómez Junco, otro renombrado analista.

Como se dice en el argot de la bohemia cuando los amigos se sientan a la mesa a degustar el vino y la cerveza a sus anchas: “Vámonos con calma, y nos amanece”. Es decir, no se vale la borrachera apresurada sin saborear trago a trago la bebida, porque si bien es cierto se ve muy cerca el pase de México al Mundial, también hay que esperar el silbatazo final en Wellington, y no debe olvidarse en qué circunstancias se está obteniendo dicho pase, después de la crisis y el pánico que envolvieron a los inversionistas, promotores y directivos.

Además, hay que sacar conclusiones de este duro trance, y la primera de ellas es la fuerza descomunal que ha dejado ver Azcárraga Jean, lo cual es dañino al futbol, por donde se le vea, y, por otra parte, hay que poner remedio a lo que llevó a México a estar en peligro de ser eliminado, optando por un cambio verdadero de estructuras del futbol profesional reduciendo el número de extranjeros que no vienen a demostrar ser mejores que los canteranos.

El negocio de los extranjeros, donde están involucrados directivos, promotores y hasta periodistas del medio futbolero, ha de ser atendido con lupa para que verdaderos “bultos” no sean traídos a quitarle el lugar a jugadores con más calidad y amor a la camiseta.

Pero en esa reingeniería a fondo del futbol mexicano hace falta considerar los beneficios que aportan los torneos largos y no “clavarse” en el también gran negocio que representan los torneos cortos, donde la mediocridad permite que un equipo que califica de “panzazo”, pueda llegar a una final y hasta ser campeón por un chispazo de la suerte, pues una “liguilla” en México es un volado de águila o sol y la competencia por nocaut fulminante no tiene mucho mérito entre algunos contendientes.

Sin embargo, ahora que México será de los últimos en calificar al Mundial de Brasil 2014 y llegará “barriéndose” al sorteo de la FIFA el viernes 6 de diciembre, debe hacernos sentir vergüenza de sufrir esta situación en una zona, la de CONCACAF, donde la FIFA es generosa con la asignación de plazas para la Copa del Mundo y donde nuestro país antes era la potencia a vencer y no como hoy que es el hazmereír de los que, además, desean lo peor futbolísticamente a los nuestros por su sed de venganza: Honduras, Panamá y Costa Rica.

Así es que no queda más que poner remedio a lo que se hizo mal para llegar en estas condiciones a Brasil 2014, pero principalmente trabajar como se debe a fin de no propiciar que intervenga Emilio Azcárraga Jean porque, si no, volverá a utilizar al entrenador nacional para ponerlo a bailar como lo hizo con José Manuel “Chepo” de la Torre, pues este magnate de Televisa está acostumbrado a convertir en parte de su teatro lo que más dinero le deja por la venta de publicidad en la pantalla.

Por eso ordenó la destitución de Vucetich: “Porque este hombre no vende. Es muy plano” –advirtió-, “Nada más está cruzado de brazos o con las manos en la bolsa del pantalón”.

En cambio “El Piojo” sí vende. Se emociona, grita, salta, abraza a todo mundo; llora y ensucia sus trajes de mil dólares y es parte del show que tanto promueven las televisoras para ganar rating. Pero si continúa como entrenador nacional ¿dará resultados con otros jugadores de distinta procedencia y no sólo del América, incluyendo algunos “europeos”?, ¿En seis meses preparará al Tricolor para hacer un buen papel en Río u otras ciudades?, ¿Se dejará imponer alineaciones? ¿Se prestará a aceptar a algunos “europeos” sólo porque tienen buenos patrocinios aunque él no los elija? ¿Le venderá su alma al diablo con tal de cumplir su sueño de dirigir en un Mundial? Todo puede suceder.

Así es que cuidado con Emilio Azcárraga si le seguimos elogiando su decisión de salvar los 600 millones de dólares que se estuvieron a punto de perder, por 5 minutos, si Panamá le hubiera ganado a Estados Unidos cuando México perdía contra Costa Rica. Y más cuidado hay que tener si los demás dueños de los equipos se lo agradecen dejándole el poder de la última palabra, como franco dictador, porque aunque gane dinero el futbol mexicano, pierde en categoría social y en imagen.

Ya lo dice el refrán popular: Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no le alumbre…

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