Baches pero sin balaceras

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Percibo desaliento en Reynosa por el mal estado de las calles y la proliferación de aguas negras, deficiencias que son propiciadas por las lluvias como también es público y notorio que estos problemas son habituales en todo lo que va del siglo XXI y hasta donde alcance la memoria de cada quien en el siglo XX.

Sin embargo, no todo es negativo porque las balaceras comienzan a ausentarse aunque ayer hubo jaleo por la carretera a Río Bravo, una de las rutas predilectas de los asaltantes que gracias a la intervención de la Policía Estatal impidieron siguieran haciendo de las suyas.

Pero regresando al tema de la infraestructura urbana, hay otra calamidad y esa es que el hábito de arrojar basura en los drenes, canales y en la vía pública no desaparece, y así, entre unos que tiran basura y otros que no la recogen cuando llueve sobrevienen inundaciones o encharcamientos y finalmente daños en el pavimento.

En síntesis: tenemos que despojarnos de ese pésimo hábito de arrojar basura; pero la autoridad municipal debe también dejar de pavimentar tramos por aquí o por allá, su compromiso primordial es dotar a Reynosa de buenos servicios públicos y un presupuesto anual de 1,600 millones de pesos sí alcanza.

Se comprende que la autoridad local busque un reconocimiento para proyección política; pero las pavimentaciones ya no producen votaciones, lo vimos el pasado 2 de junio, en Reynosa sólo el 30% de los votantes acudió a las urnas un hecho que reflejó el desaliento ciudadano.

Ahí quedó de manifiesto la señal, y como el silencio suele ser la tregua del vencido, mejor atiendan los reclamos ciudadanos ya que ganar elecciones con una participación del 30% del padrón no es satisfacción derivada de un buen gobierno.

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