Carnita de maquila

Últimas Noticias

No es que no quiera trabajar nuestra raza, pero nadie va a ir a una “Feria del Empleo”, por salarios de hambre, como obreros en una fábrica negrera o de dependientes en una mosqueada zapatería de la avenida Guerrero.

¿Quién quiere que les ofrezcan chamba de comisionistas, de esa clase de trabajo en la que si no vendes un servicio funerario, un viaje-crucero en el Caribe o una cuponera de pizzería o restaurante de comida china, no habrá ingresos para ti?

Menos de 500 interesados acudieron a la última feria estatal en el Centro Cívico local; fue el jueves pasado 3 de marzo y sólo 60 empresas ofertaron 830 empleos, según versión oficial.

Antes, a principios de octubre, hubo evento similar, donde según Mónica González García, secretaria de Desarrollo Económico y Turismo en Tamaulipas, se ofrecieron mil 200 plazas por parte de 80 empresas y acudieron más de 800 buscadores, entre la gente del pueblo.

Cada día el pueblo se desilusiona más, sin duda consideran es una pérdida de tiempo y no encontrarán el empleo que andan buscando y menos los ingresos que mínimamente les atraerían.

A LAS MALAS FILAS
¿Para qué trabajar por 700 pesos a la semana en una de esas fábricas donde trabajas al ritmo de “chicotito sí”, “chicotito no”, a donde sólo vas a respirar sustancias químicas que a la postre te fregarán la salud, si puedes vender tacos callejeros o pedir limosna, incluso enrolarte en las filas del crimen?

Eso de volverte delincuente no es cosa nuestra ni incitamos a tal “empleo”, sino que es el pensamiento de mucha gente, sobre todo de los jovencitos de la periferia que desertaron de la educación básica; nos lo han contado maestros de aquellos puntos cardinales y líderes de colonias, que esas son las aspiraciones de una juventud a la que el gobierno no le ha puesto atención.

No hay empleos dignos, la raza no quiere dejar en cachitos su vida, por ocho horas diarias en una factoría, no, definitivamente que no; esto es muy serio, nadie quiere ser “carne de maquila”, no de las que tenemos ahora, tal vez si trajeran fábricas que ofrezcan más salarios y prestaciones, tal vez.

INFORMALIDAD GALOPANTE
Tacos, sopes, garnachas y pachuchos; Avon, Mary Kay, Jafra, tal vez la gran gama de productos “milagro”, o discos y películas “piratas”; ¿qué tal lo de las tandas, “pots” o “palomitas” y esos sorteos clandestinos que corren con los números de la Lotería Nacional?

Eso le deja más a todos que trabajar como empleada en una tienda de ropa o telas, incluso que laborar en un supermercado acomodando latas en los anaqueles, así como en un restaurante de comida rápida envolviendo hamburguesas o ensamblando cajas de pizza.

No estamos ofendiendo a quienes desempeñan tales empleos, el trabajo no denigra, todo empleo decente es un orgullo, pero la gente tiene aspiraciones, sabe que con ese oficio e ingresos no se puede crecer mucho, tal vez existan como el empiezo laboral de todo ciudadano, de cada ciudadano que tiene planes de crecimiento y que ve esa actividad como su inicio en el mercado laboral, siempre buscando pasar a algo mayor.

¿Ese es el destino de nuestra gente promedio? Sí, parece que lamentablemente ese es, bueno, al menos si quieren ser decentes y ganarse honradamente el pan de cada día, más aquellos que involuntaria o voluntariamente no cursaron estudios medios y superiores, que no cuentan con una carrera corta o técnica, de dos años de escuela.

¿Quién diablos quiere hoy día, comprar una semana de “tiempo compartido” en Cancún, Acapulco o Mazatlán? Además de que allá está peligrosa la situación hasta para los turistas nacionales.

NO HAY APOYOS
¿Comisionista?, en este país en tan crítica situación económica, emplearte de comisionista es no saber si cada día vas a tener dinero para comer y llevarles el alimento a tus hijos, es trabajo matado, muchas horas y nada o muy poco a cambio.

Vender teléfonos celulares, los respectivos contratos para los mismos, sus fundas, carátulas y demás accesorios para tales aparatos móviles, es la otra opción.

Ser osados es poner un puesto de comida original, tal vez de Tabasco, de Chiapas, de Oaxaca, Puebla o Tlaxcala, elotes, pan, repostería, antojitos, barbacoa, platillos regionales o lo que aquí no se conozca, ni se haya ofrecido jamás.

¿Y con qué capital echar a andar tal negocio, si el gobierno se hace pato, no hay apoyo cierto o eficiente, además de que los funcionarios responsables de ello andan en otros asuntos personales, como el tratar de agenciarse una candidatura o de acomodarse en el siguiente gabinete de su partido, para convertirse en posibles integrantes de la nueva administración sexenal?

Parece que es la informalidad (la “pulga” o el tenderete de ropa usada, ofreciéndola desde la cerca de su respectiva casa) lo que le espera a nuestra gente promedio.

Sobre todo con un gobierno estatal que no ha hecho nada para mejorar la calidad de vida, de ofrecer educación superior gratuita a quien la desee, ni tampoco se mueve para traer a las grandes empresas, las que hay en otras entidades, como Nuevo León, Querétaro, Guanajuato y Coahuila, por citar el Bajío y los estados vecinos al nuestro.

Ojalá que el próximo gobierno haga algo, porque este, ya valió progenitora.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -