Matamoros es la ciudad más plana de toda la República Mexicana, la parte más alta apenas si llega a los 6 metros de altura y la más baja es un metro bajo el nivel del mar.
Aparte de plana está llena, o estuvo llena de esteros (laguitos), los cuales fueron secados criminalmente por constructores, para desarrollar modernos complejos habitacionales, tal es el caso de la colonia San Francisco o Las Arboledas que cada vez llueve se inunda y todo porque los esteros siempre reclamará lo que es suyo.
Muchos se escandalizan sobre las últimas inundaciones que se han presentado en Matamoros, pero la realidad es que siempre ha quedado bajo el agua y el saldo siempre es de más de 200 colonias anegadas, de las 400 que están contabilizadas.
La novedad de esta última inundación es que la cifra aumentó a 300 los fraccionamientos afectados y fue proyectado a niveles de catástrofe o desastre natural.
Que se vayan preparando los del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) con una lana adelantada, porque en la siguiente temporada de lluvias Matamoros se va a volver a inundar y más si próximo a sus límites azota un huracán.
Lo interesante sería que el Fonden hiciera retroactivo los apoyos de desastres naturales de 15 años a la fecha pues, mínimo una vez por año se ha anegado la ciudad.
En todo momento la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha tenido mucho que ver, pues siempre son necesarias sus bombas (hidroflú) las cuales tienen que ser solicitadas por la autoridad municipal en calidad de préstamo o petición.
Pero tan pronto termina la emergencia, las dichosas bombas son regresadas a la Conagua y reconcentradas para cuando otro municipio las solicite, pero los desastres no tienen hora, así es que la petición de las hidroflú es un mero acto burocrático.
Con frecuencia las bombas de la CNA quedan varadas y son víctimas hasta de las propias inundaciones, ya que no pueden llegar hasta las colonias afectadas y tienen que esperar hasta que disminuya el nivel.
Hay quien asegura que las bombas son reconcentradas en Río Bravo y otros más aseguran que van a parar a las oficinas centrales de la Conagua, por la avenida Constitución en Monterrey, Nuevo León.
El sistema municipal de bombeo parece que siempre ha estado colapsado, por ejemplo el ubicado en el Periférico frente a Televisa en la colonia Buena Vista, se satura de basura o bien se apaga al momento de cortarse el servicio de energía eléctrica.
El aparato de bombeo del fraccionamiento Las Arboledas, el cual cuenta con una tubería que desemboca directo al río Bravo, también parece que no funciona, pues a veces las inundaciones en esa zona duran hasta 3 días.
Todos los gerentes de la Junta de Agua y Drenaje de Matamoros (JAD) han luchado contra las inundaciones y regularmente siempre han perdido, desde Mario Zolezzi García, Salvador Treviño, Gerardo Guerra Astudillo, Jesús de la Garza Díaz del Guante y Guillermo de Jesús Nieves Reyes.
Es más “Chuchín” de la Garza alguna vez acotó que la única forma de evitar las inundaciones en Matamoros era cambiar la ciudad a otro lugar, o sea que era preferible abandonar la ciudad y construir otra nueva en una zona más alta (bonito sueño).
Siendo alcalde Erick Silva Santos recalcó que era prácticamente imposible pensar que Matamoros no se inundara. Baltazar Hinojosa Ochoa diseñó un plan integral donde se deberían de rehabilitar el sistema de drenes para que el arroyo del Tigre volviera a tener cause, ya que estaba taponeado en varios tramos.
En la administración de Erick Silva Santos, fueron tres los huracanes que pegaron, uno por año y como siempre la ciudad quedó bajo el agua, solicitó ayuda de la Secretaría de Marina y hasta el propio director general de la Conagua, José Luis Luege Tamargo pisó tierras matamorenses.
Por cierto el “guerito” Luege arribó a esa frontera con un sombrero de arqueólogo y se parecía más a “Indiana Jones” que a algún titular de la Conagua y por cierto después de varios sobrevuelos, sólo se atrevió a decir que sería difícil desaguar la ciudad en unas cuantas horas, pese a tener todo el equipo tecnológico y humano a su disposición.
El problema de Matamoros es muy sencillo: carece de drenaje pluvial. Ningún gobernante le ha querido invertir a ese rubro, ni el gobierno federal, ni el estatal y mucho menos el municipal, por ello 6 pulgadas de lluvia colapsan el enclenque drenaje doméstico.
Así es que afirmar que Matamoros no se va a volver a inundar, sería como intentar secar el mar a puros cubetazos.


