Crónica de una guerra electoral anunciada

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En teoría estamos en pausa en el proceso electoral para elegir gobernador. Es una experiencia que los tamaulipecos hemos vivido en muchas otras ocasiones y que ya deberíamos conocer el camino existencial de lo que viene, para no asombrarnos de más ni caer en las trampas de la manipulación mediática que ya se avecinan puntualmente.

Hay que prepararnos pues es temporada de cacería electoral en que, sino todos, algunos de los candidatos por expósita persona instigarán notas enormemente corrosivas, como en años anteriores, con la intención de llevarnos a afirmaciones lapidarias que nos induzcan a no votar o cambiar el sentido de nuestro voto.

Prepárese a recibir sin tregua ese periodismo que García Márquez llamaba de Pirula, toda aquella acción que molesta, causa un daño a alguien o está hecha con mala intención, pues bajo la insipidez de lo cotidiano del proceso electoral debe surgir la estridencia o la nota de Bulo, es decir la noticia falsa que se difunde, generalmente, con el fin de perjudicar a alguien.

Probablemente los ataques de unos contra otros comenzarán a imbricarse e irán escalando, y en el vórtice del proceso electoral veremos la nota que pretenderá contarnos un suceso, persiguiendo la evidencia con el entusiasmo de un detective miope, que por invisibles lazos llegue hasta las mentes más recónditas y la hagan dudar.

También es el tiempo en el que se nos pretenderá sembrar esa Ilusión óptica o trampa con que se engaña a una persona haciéndole creer que ve algo distinto a lo que en realidad ve y que se conoce con la palabra dominguera de trampantojo, ni más ni menos, trampantojo electoral, el tiempo donde en algunos sitios de internet se pretende hacer y deshacer muchas reputaciones políticas, le llegarán, usted las verá y hará sus deducciones.

Querido y dilecto lector, todo este ruido electoral que viene descansará en algunos principios de propaganda de Joseph Goebbels, por ejemplo el método de contagio, que pretende dispersar una serie de atributos a todos los sujetos que se acojan a ideas opuestas a las propias.

Otro es el de la exageración y de la desfiguración, donde se prevé que todo error del otro ha de ser aprovechado de forma inmediata. Para ello se procedería a desdibujar su relevancia y su alcance, de modo que pareciera un suceso mucho más grave o negativo de lo que realmente es.

Uno más, el de la vulgarización, el cual intentará que las propiedades de los mensajes a comunicar deberán de adaptarse al nivel de los individuos que van a recibirlo, y particularmente al menos inteligente de todos ellos.

No debe de faltar el de la orquestación, es decir, las ideas que se quieren transmitir a la masa han de repetirse de forma continuada, esto ya lo estamos experimentando.

Y por último el de la unanimidad, ósea hacer creer que las ideas que se desea difundir gozan del consenso de toda la población con notas que inician con la frase “De última hora” y haciendo afirmaciones generales no comprobadas.

Ya lo sabes sesudo lector tamaulipeco, es tiempo de notas que una vez sembradas intentarán cosechar pasiones políticas con expresiones afectadas y metafóricas para activar discordias viscerales entre fanáticos con ideas que ocasionen relampagueo en el cerebro para que haya río revuelto con ganancia de pescadores electorales.

En tierra de Aragón dirían que es tiempo de somardas, aquella persona socarrona y sarcástica que hace uso de humor irónico con la clara intención de fastidiar con un propósito, tratando con su nota periodística, de que la indignación sea muy fuerte para abrirse camino a través de las mil emociones y de esa manera disputarse el pensamiento de los ciudadanos tamaulipecos, que serán los potenciales electores a gobernador.

Tenemos toda una biografía para analizar al Truco y otra para escudriñar a Américo Villarreal. El ruido mediático en torno a cada uno de ellos y los miembros de su equipo solo alimentará nuestro morbo. No hay candidato perfecto con equipo perfecto. Repito, es época de cacería en que nos presentarán ficciones deliciosas en formas de hechos después de adquirir un lote importante de datos “útiles”.

La nota estridente en época electoral es un arte bien pagado. Posee su técnica; igual que las artes más materiales de la pintura y de la escritura tienen sus secretos sutiles de forma y de color, sus manipulaciones, sus métodos estudiados. Así como se conoce al poeta por su bella musicalidad, de igual modo se conoce a los manipuladores en sus constantes articulaciones rítmicas, y en ningún caso la inspiración fortuita del momento podría bastar. En esto como en todo y en otros años la práctica precede a la perfección

Recuerde que la calumnia cuando no mancha, tizna; y en época electoral más.

El tiempo hablará.

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