¿Cuarenta y Uno?….y contando

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Sobre la controversia y polémica en torno a la pintura de Fabián Chairez (de quién ignoro si sea también chairo) exhibida en el Palacio de Bellas Artes de con motivo de la exposición “Emiliano. Zapata después de Zapata”, valdría la pena hacer una referencia “histórica”. No son pocos los historiadores que aseguran que Emiliano Zapata era homosexual. Esta aseveración surge del antecedente de aquel llamado «El baile de los cuarenta y uno» o «de los cuarenta y un maricones” que tuvo lugar en un domicilio particular en el mes de noviembre de 1901, fue el escándalo más sonado de los siglos XIX y XX en México, que fue interrumpido por una redada en tiempos de Porfirio Díaz. En dicha fiesta, muchos de los presentes que eran 42, andaban vestidos de mujer, maquillados y toda la cosa. Era una divertida fiesta gay como hay muchas hoy en día y nadie se espanta. Pero en aquellos tiempos del siglo pasado, era todo un escándalo de enormes proporciones. Desde entonces el número 41 se asocia con los homosexuales afeminados.

El problema era que entre los asistentes estaba el yerno de Don Porfirio, cuyo nombre era Ignacio de la Torre y Mier quien además era el organizador y anfitrión. Como la homosexualidad era entonces muy “castigada, a los que agarraron en la redada los mandaron a campos de concentración militares a manera de penitencia. Pero Ignacio (Nachito), el yerno del entonces Presidente, fue dejado libre para impedir un escándalo social. De ahí que, borrando a Nacho de la lista, los 42 se hicieron de pronto nomás 41. Unos años después Nacho conoció a Emiliano Zapata, moreno, delgado, bigotón (del tipo Freddie Mercury)…y quedó fascinado con él.

“Muchos historiadores han reseñado que estos señores vivieron un fogoso romance, otros dicen que el revolucionario supo aprovecharse de la debilidad de Ignacio para sacar partido de su cercanía al poder.” (Y es que todo el mundo tiene un precio ¿verdad?). Además, el hecho de que el yerno de Don Porfirio se haya “enamorado de Zapata”, no significa que el sentimiento fuera mutuo….Pero “Dime con quién andas y te diré quién eres” reza el refrán.

Homosexual o no, las preferencias sexuales de Emiliano Zapata no interfirieron jamás con sus hazañas heroicas en pro de los ideales de la Revolución; es sabido que aquel hombre de campo, tímido, callado, orgulloso, tuvo a bien cuidar de su reputación de hombre “macho y valiente” frente a sus tropas y además de que procreó muchos hijos, y pudiendo además ser homosexual, nunca se ha documentado que Zapata gustara de vestirse de mujer o de mostrarse afeminado, ni en público ni en privado…el travestismo era más la costumbre de Nacho de la Torre y Mier y sus amigos (los fifís) de aquellos tiempos, todos miembros de prominentes familias de México. A Emiliano Zapata, por su personalidad reservada, le habría dolido y ofendido mucho ser exhibido así, con tanta ingratitud y con tan poco pudor. En resumen la supuesta o real homosexualidad de Emiliano Zapata nada tendría que ver con el contexto histórico en el que se fabricó el personaje Revolucionario en el que se convirtió. Por lo tanto, difiero con el presidente López Obrador en cuanto a que dicha pintura sea “un homenaje” al Caudillo del Sur- No lo es. Desde mi opinión, la pintura es grotesca y no le hace honor a nadie.

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