Ellos forman parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Cómo estarán las cosas en el SNTE, que ahora, con todo y lo poderosa que se dice esta agrupación está siguiendo lo que indican los maestros disidentes; ahora sí que se cambiaron los papeles.
El plantón que realizaron el domingo en la carretera Tampico-Mante paralizó el tráfico de norte a sur, afectando a los automovilistas y vehículos de carga, por espacio de veinte minutos, señalan las notas periodísticas.
Pues bien, hoy otra vez se manifiestan los maestros frente a la presidencia de Ciudad Madero y anuncian que el miércoles profesores del sur del Estado interrumpirán clases y emprenderán una marcha hacia Ciudad Victoria para hacer sentir su inconformidad.
Si no se movilizan rápido en la Secretaría General de Gobierno el tema se les complicará porque es distinto tener los plantones y protestas fuera de la capital que dentro de ella.
El secretario General de Gobierno tiene ante sí el reto mayor que se le ha presentado desde que accedió a este cargo.
Apenas en días pasados había declarado que los plantones no habían afectado a los niños y jóvenes de Tamaulipas y a la sociedad en general, pero parece que las cosas cambiaron ya.
En tanto Elba Esther Gordillo, quien traicionó a su mentor Carlos Jonguitud y al PRI, aliándose con el PAN, se ha de estar riendo de Enrique Peña Nieto desde su cómodo cuarto-celda que le tienen reservado en un hospital del D.F.
La han de estar extrañando, en los tiempos que era cómplice de los gobiernos priistas les solucionaba todo y mantenía a raya a los maestros de la Coordinadora.
Hoy en el país está tan mal la situación respecto a los maestros que desconocemos exactamente cuántos hay, lo que sí sabemos es que más del 95 por ciento del presupuesto para educación se va en pagar sueldos a esa enorme burocracia.
De continuar así las cosas, los tamaulipecos y visitantes a esta entidad prepárense para los plantones, los desvíos de tráfico, las demoras, igual que sucede en el Distrito Federal.
OTRA DE MAESTROS
¿Usted ya vio un video que subió una maestra de un Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios 103 de Tampico a YouTube?, Idalia Hernández Ramos, enojada le reclamó a dos de sus alumnos que hubiesen escrito insultos en su contra en las redes sociales.
La maestra autorizó que se grabara el momento que reclama a los dos menores su comportamiento y ellos se disculpan por lo ocurrido.
El hecho es vergonzoso, por lo que hicieron los jóvenes que no midieron las consecuencias de su comportamiento, pero también habrá que añadir que la reprimenda de la maestra y la forma como reacciona es un ejemplo del daño que se le puede ocasionar a una persona por cumplir con su deber al frente del grupo.
Y a su vez demuestra que un hecho irrespetuoso como el de los jóvenes, ocasiona que en un arranque de coraje la maestra haga exactamente lo mismo.
Como diría una niña de cinco años a quien molestaba un compañero de kínder, la profesora le autorizó que se defendiera, y la pequeña le dijo: “Entonces, ¿cuándo vamos a terminar con la violencia maestra?”
Tal vez con entablar una demanda legal contra los alumnos era más que suficiente para ponerlos en su lugar y hacerlos reflexionar por su comportamiento.
Subir a la red el momento en que los ridiculiza y los amenaza con tomar las medidas correspondientes, sólo es alimentar más esa red de infamias en que se han convertido las redes sociales.
La nota del periódico Expreso señala que los estudiantes fueron expulsados y que hay quien pide que a la maestra también se le castigue.
Y qué pasa con la Ley aprobada por el Congreso local para evitar la violencia en los planteles escolares, ¿tiene cabida aplicarla en este caso?
Sin querer dar consejos, está claro que nos falta ejercer más supervisión en nuestros hijos menores en cuanto al uso de las redes sociales, porque lo que se sube a Internet, en Internet se queda.
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