De mujeres, tortugas, adefesios y galanes

Últimas Noticias

En un fatídico día, tres mujeres sufrieron un accidente automovilístico, murieron y fueron al Cielo donde las recibió San Pedro. El Santo Guardián de las puertas del Cielo dejó pasar a las tres mujeres, pero les dijo que había una regla muy importante que debían observar: Mientras estuvieran en el Cielo, debían tener mucho cuidado de no pisar a las tortugas ya que si llegaban a pisar alguna, las consecuencias serían muy lamentables.

Fue así que las mujeres entraron al Cielo confiadas en que sería fácil cumplir la condición de no pisar tortugas, pero, para su sorpresa había tortugas por todas partes. Eran miles o quizás millones de esas tortuguitas pequeñas y planas como las tortugas de mar que nacen en las playas.

La primera mujer se descuida por un instante y accidentalmente pisa a una tortuguita. De inmediato se aparece San Pedro acompañado de un tipo verdaderamente feo…era el hombre más feo que la mujer hubiera visto jamás. Entonces San Pedro toma unas cadenas y le dice a la mujer: “De ahora en adelante, vivirás encadenada a este hombre por toda la eternidad.” -Y así fue.

La segunda mujer tropezó y al tratar de mantener el equilibrio dio un paso en falso y pisó a una tortuga. De igual manera, esta mujer corrió la misma suerte que su amiga anterior: se apareció san Pedro acompañado de un adefesio, era un hombre muy feo y chimuelo al que San Pedro encadenó a la mujer por el resto de la eternidad.

La tercera mujer, asustada por el destino de sus amigas, decidió extremar precauciones y fijarse muy bien por dónde andaba. Así pasaron meses sin que ella pisara a una tortuga. Entonces se acercó San Pedro acompañado del hombre más guapo del universo…era un verdadero Adonis. San Pedro tomó sus cadenas y candados y encadenó a la mujer y al galanazo para toda la eternidad.

Emocionada, la mujer se preguntaba: –“¿Qué habré hecho yo para merecer quedar encadenada a este hombre tan guapo para el resto de la eternidad?” A lo que el galán le responde: -“!Pues no sé que habrás hecho tú, pero yo pisé a una tortuga!”

Moraleja: Lo que para unos es un premio, para otros es un castigo.

(Adaptación) por Susana Valdés Levy

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -