El artista es un emprendedor

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El artista es un emprendedor.

El norte del país no es considerado una cuna artística y esto se debe a que se da mayor importancia a la actividad industrial.

No se toma el arte tan en serio, más bien se percibe como un pasatiempo, por considerar equivocadamente que no genera dinero.

Las sociedades en las regiones donde se da prioridad a la producción en masa, es muy hostil quienes no entran en ese círculo, porque no lo entienden o desconocen cómo se maneja el arte. Creen que al no alinearse se morirán de hambre, que no podrán subir o mantener un nivel de vida.

Los auténticos artistas, quienes no necesitan la aceptación de nadie para seguir su vocación, deben de tener la fuerza para continuar y descubrir por sí mismos distintos caminos para sobrevivir, colocarse, crecer y consolidarse.

En estos círculos del norte, tanto se habla de la libertad financiera, sin embargo la clase media a donde pertenecen la mayoría de los empleados de compañías que conforman nuestra economía no alcanza ese status porque no saben o no quieren emprender, que es la única vía para lograrlo, por miedo a perder la estabilidad con la que cuentan.

En cambio, el artista es un emprendedor porque no le queda de otra. Tiene dos opciones: la primera es ofrecer un servicio dando clases particulares a través de una academia. Y la segunda opción es vendiendo sus producciones, que pueden abarcar un trabajo artesanal en masa u obras únicas con un valor mayor en el mercado.

Lejos de lo que se piensa, los artistas consolidados se encuentran en la cúspide del cuadrante del dinero, gracias a las regalías de sus creaciones. El problema es que no todos logran ser reconocidos o ignoran cómo lograrlo, porque la mayoría de las veces el dinero para ellos no ha sido su finalidad.

El pintor Juan Soriano, quien en la cúspide de su carrera tenía fama y suficientes obras vendidas como para vivir de ellas, sin embargo, muchas se las debían, pero no le preocupaba su situación hasta que un día no tuvo dinero en efectivo para cubrir los gastos del dentista.

El caso opuesto fue el Andy Warhol, quien odió tanto la pobreza que vivió de joven, por lo cual cuidaba cada detalle de los gastos.Cuando se encontraba en la cima de su carrera, era tan tacaño que reutilizaba los materiales tanto como fuera posible.

Acerca de las ganancias que le generaba a la escritora Virginia Woolf ella decía: “La virtud de mi carrera de engendrar automáticamente billetes de diez chelines. Abro mi cartera y están ahí”.

“La sociedad me da pollo y café, cama y alojamiento, a cambio de cierto número de trozos de papel que me dejó una tía, por la sola razón de que yo llevaba su nombre”.

Los artistas tienen la responsabilidad de conocer acerca de finanzas, para hacer crecer su emprendimiento, lo cual hoy en día no es independiente al trabajo en conjunto que realiza para hacerse de un nombre.

Existe una luz al final del camino en nuestra región norte del país, donde actualmente se vive una apertura mayor al arte: se abren nuevos espacios para exposición, tanto particulares como privadas, en todos los niveles sociales, se paga para que los niños y jóvenes, inclusive adultos asistan a escuelas donde se imparten disciplinas artísticas. Se consumen obras de arte, aunque aún le pongan peros al trabajo local.

A pesar de todo lo anterior a la gente del norte aún le falta mucho camino por recorrer para lograr profundizar y entender que el arte no es sólo una actividad recreativa, sino que nos distingue de ser una máquina que vive sin pensar, sin sentir y sólo para generar dinero.

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