El no a la educación y a la cultura

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La apuesta de la 4T (cuarta transformación) es clara: austeridad, ejemplaridad, cambio. Se hacen las cosas distintas, dicen. Y esta “evolución” política, económica y social, que se está dando, y que contempla “un nuevo orden moral” pretende montar su movimiento sobre ruedas ¡cuadradas!

Todo cambio, toda evolución, todo movimiento, toda transformación (cabe decir que estas palabras no necesariamente implican violencia o guerra) para serlo requiere de dos ejes: por un lado, la educación y, por otro lado, la cultura. En resumen, dirían los expertos politólogos en una ideología. Sin ella, el cambio, la evolución el movimiento, la transformación queda en palabras vacías termina siendo un sinsentido.

Este primer error cometido por AMLO, no perdón, por el equipo de presidencia, al proponer reducir el presupuesto de las universidades y la de la cultura, no es otra cosa más que un disparo en el propio pie, pues justo fueron estos sectores los que apoyaron de manera ámplia la candidatura de nuestro ahora Presidente y pues ahora se vieron desfavorecidos.

Pero ya hubo rectificación y eso nos deja tranquilos. Las universidades públicas (en concreto la UNAM y el IPN) recibirán el presupuesto adecuado para seguir adelante en con sus planes de estudio y de investigación. Es más, se agradece el gesto del rector (UNAM) y del director general (IPN) de haberse reducido el sueldo…. pero, hay que decirlo… esto no basta,

Por otro lado, la cultura con todo y el revuelo mediático que supuso el nombramiento de Paco Ignacio Taibo II, no ha hecho, a mi juicio, el ruido esperado a la reducción de su, ya de por sí, diezmado, presupuesto. Hay que decirlo, que Giménez Cacho se ponga a dar un discurso en frente de la cámara de diputados no basta.

El no a la educación y a la cultura es una señal que denota límites en las miras de los protagonistas de la 4T. No querer impactar en la “forma de ver, de concebir el mundo, de entender la realidad política, económica y social” de los ciudadanos para incidir en el mediano plazo es cortedad de miras…. Y debo confesarlo, esto me parece bueno… pues de otra marea estaríamos hablando de proselitismo a la manera de los fascismos del siglo pasado. Y por supuesto que esto no es lo que queremos.

Lo malo radica en el mensaje de desinterés o indiferencia que da AMLO a estos gremios. Pues con becas para los alumnos no se mejora la calidad académica y mucho menos se garantiza la infraestructura mínima para la implemtacion de los programas de estudio.

Todo cambio. Toda evolución. Todo movimiento. Toda transformación requiere, insistimos, de una ciudadanía preparada para concretarse. Y esa preparación sólo se da por medio de la formación académica y de la cultura. Pues sin la primera (educación) en vez de gobernar a lo que se dedicará el jefe del ejecutivo será a ordenar (dar órdenes) y sin la segunda (cultura) todo lo que se haga carecerá de razón de ser,pues no generará sentido de pertenencia… no dará raíces y, considero, que para superficialidades ya hemos tenido suficiente.

Los años 50 y 60 en México fueron sólidos en términos de crecimiento económico, político y social. Esos años dejó el país atrás la etiqueta de nación agraria y comenzó a perfilar una nueva vocación industrial. Los frutos como las olimpiadas (1968) y el mundial de futbol (1970) fueron consecuencia de una ciudadanía que se alejaba de la medianía educativa y que tenía un gran auge cultural.

La apuesta, finalmente, deberá encaminarse hacia fortalecer estos dos aspectos. No hacerlo implicará profundizar en las diferencias, ya agudas, que existen entre los sectores educados y cultos y los que no lo son.

Seguimos atentos.

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