Eliminar la militarización

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Parece que el militar Jorge Alberto Díaz Álvarez trae en contra a los agentes de tránsito en Ciudad Victoria, por lo que está siendo investigado asegura Alejandro Etienne, alcalde victorense, pero no se le retirará del cargo mientras no se resuelva la pesquisa en su contra.

El coordinador de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad está acusado de que pide dinero a sus subalternos en el área de tránsito. Algo así más o menos.

Las áreas de seguridad pública en los 43 municipios del estado pasan desde hace años por sus peores momentos, el retiro de policías municipales y tránsitos se generalizó en todo Tamaulipas, sin que hasta el momento se haya podido normalizar el trabajo en esas áreas.

La acusación contra el militar, me recuerda lo que está pasando en Nuevo León donde al nuevo gobernador Jaime Rodríguez Calderón los estudiantes del Tec de Monterrey y asociaciones de derechos humanos le están pidiendo que cumpla con el compromisO de “la raza paga, la raza manda” y quite al recién nombrado secretario de Seguridad Pública, que coincidentemente con el mayor de Ciudad Victoria también es militar.

“Usted está muy a tiempo de reconsiderar el nombramiento de Cuauhtémoc Antúnez Pérez y hacernos saber a los ciudadanos si seguirá con la misma estrategia de seguridad de sus predecesores que han traído tantas muertes, dolor y desintegración a nuestra sociedad”, publica la revista Reporte Índigo.

“U optará por una nueva estrategia que tenga a la dignidad humana como valor máximo”, los estudiantes al solicitar que Antúnez Pérez sea retirado como secretario de Seguridad Pública le recuerdan que él estaba a cargo de la Séptima Zona Militar en el periodo 2008-2012, cuando fueron asesinados varios civiles entre ellos los estudiantes de excelencia Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, a quienes los militares trataron de inculpar de que pertenecían a la delincuencia organizada y les sembraron armas en el momento de su muerte.

Con el hashtag fuera Antúnez, los estudiantes están exigiendo a El Bronco que cumpla su promesa de respetar la decisión ciudadana y además piden que deje de verse la militarización del estado como una solución a la inseguridad.

Si se analiza veremos que tanto en Nuevo León como en Tamaulipas hasta ahora no ha funcionado la estrategia de militarización para proporcionar seguridad y recuperar la paz en los municipios.

REPETIR ALGO QUE YA SE SABE
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, que dirige José Ángel Gurría hizo un estudio que suena repetitivo en sus resultados, entre las conclusiones que da a conocer el informe llamado Midiendo el bienestar de los estados mexicanos reitera lo que está a ojos vistas:

Que las entidades federativas del norte, tienen mejor desarrollo que las del sur, que el Distrito Federal goza de particularidades que le benefician a sus habitantes en relación al resto del país, que la inseguridad, el desempleo y la desigualdad en ingresos es alta.

Lo novedoso, si es que se le puede llamar así es lo que indica respecto a que “para una persona, la diferencia entre vivir en uno de los estados con el peor desempeño, a uno de los estados con el mejor desempeño, puede significar una probabilidad cuatro veces más alta de encontrarse en pobreza, cuatro años menos de esperanza de vida, una probabilidad siete veces mayor de abandonar la escuela, siete veces más probabildiades de trabajar muchas horas por un salario muy bajo, y una probabilidad tres veces más alta de sentirse inseguro en su propia localidad”.

El estudio agrega que “en los últimos diez años el bienestar de México ha aumentado en todas las dimesiones, excepto en las de seguridad, empleo e ingresos”.

La OCDE no descubre el hilo negro en este estudio, solo fortalece lo que la mayoría de los mexicanos sabemos por experiencia, que las condiciones económicas de la región norte con respecto al sur son mejores, y que la inseguridad nos sigue golpeando, que la falta de empleos con ingresos sustanciosos es una demanda de toda la población.

Se preguntará que para qué sirve que la OCDE nos venga a decir lo que ya sabemos, pues para seguir con la idea de que esta organización-empresa tiene siempre la razón.

Pero ello no significa que el gobierno mexicano preste atención a lo que le diga.

Entonces, nos quedamos como al principio, sabemos nuestros males, pero no hallamos la forma de resolverlos.

Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @derrotero_mx

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