La semana pasada en Nueva York se exhibió el documental de Hora Cero “Una ruta nada santa, de San Salvador a San Fernando”, con eventos privados en dos instituciones y con diferentes públicos, y entrevistas para las principales cadenas televisivas.
Primero fue en la sede del Comité de Protección de Periodistas (CPJ), ubicado en la séptima avenida, a unas cuantas cuadras del emblemático Empire State, mejor conocido en el mundo cinematográfico porque King Kong subió hasta el último piso de la torre antes de caer abatido por las balas.
El CPJ es un organismo que acaba de cumplir tres décadas y tiene presencia en los cinco continentes; está dedicado a la defensa de los periodistas caídos y amenazados en el cumplimiento de su labor, y recibe financiamiento de varias instituciones privadas alrededor del mundo.
Excelente anfitrión de la reunión previa y de la posterior exhibición del documental fue Carlos Lauría, quien citó a un grupo de periodistas, catedráticos universitarios, miembros ejecutivos del CPJ y un representante del Departamento de Asuntos Políticos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El encuentro se prolongó más de lo programado, concluyendo con una entrevista de la corresponsal de Televisa en Nueva York, Marisa Céspedes, incluida en más de un espacio noticioso de esta empresa. Y antes otra para el noticiero NY1, filial de CNN.
Ese mismo día, el martes 19 de abril pasado por la tarde-noche, el documental de Hora Cero fue proyectado en la prestigiada Escuela de Graduados de Periodismo de la también reconocida mundialmente Universidad de Columbia.
Esta vez la audiencia fue integrada por alumnos que cursan la maestría, teniendo a dos Premios Pulitzer entre el público: la cubano-estadunidense Mirta Ojitos, quien lo ganó cuando escribía en el diario The New York Times; además del periodista y responsable de proyectos internacionales de Columbia, Josh Friedman.
A Telemundo y CNN en Español, y a los organizadores de los eventos tengo que agradecer el interés y los amplios espacios que dedicaron en la televisión a este primer largometraje realizado por Hora Cero.
Y, sobre todo, gracias por voltear su mirada y poner atención –aunque fuera unas horas– en México en general, y en Tamaulipas en particular.
Expectativas rebasadas:
Hora Cero en New York


