Es interesante ver cómo es que Ang Lee, acostumbrado a dirigir dramas, se involucró en este incomprendido proyecto sobre uno de los superhéroes más complejos del universo de Marvel.
La historia es muy conocida, desde que la popularizó en la TV Bill Bixby, que interpretaba el científico que se llamaba David Banner pero que, en esta versión, interpretada por Eric Banna, se llama Bruce Banner.
El espectáculo ronda en torno a un tipo que se transforma cuando se enfada. No es solo un berrinche el que experimenta Banner, cuando algo lo irrita. Realmente monta en cólera y todo su cuerpo se transforma en un gigante verde, indestructible, de fuerza descomunal que es conocido como Hulk.
Más allá de que el público la tildó de desabrida, por su falta de acción, la película es una deliberación filosófica sobre un hombre atrapado en sus propias frustraciones y dramas internos, que se convierte en un monstruo cuando el mundo no le da lo que pide o cuando la exasperación lo supera.
Llama la atención que el ser es por entero creado por computadora, por lo que le queda poco de actuación a Banna cuando tiene que personificar al científico en su estado alterado y se convierte en un antihéroe.
Aparecen Jennifer Connelly como su interés romántico, así como Josh Lucas, Nick Nolte y Sam Elliott.
(PG-13. Orientación de los padres a menores de 13 años)
Netflix
@LucianoCamposG


