Por Susana Valdés Levy.
Ahora que AMLO ha sacado el libro titulado “Hacia una Economía Moral” (mismo que aún no he leído), veo ya comentarios en las redes sociales en los que -quienes tampoco han leído el libro- dicen que López Obrador –quien no fue nunca una lumbrera en la materia de economía, misma que tronó como ejote- nada tiene que ofrecer en cuanto a ese tema. Dicen los que dicen que saben, que AMLO reprobó tres veces la materia de economía cuando estuvo en la universidad…¡Con más razón me interesa saber qué dice, aunque sea para divertirme un rato desmenuzando el material! En fin…Recuerdo que en 1994, un brillante doctorado en economía, de nombre Jaime Serra Puche, egresado con honores de la prestigiosa Universidad de Yale, cometió un error: el infame Error de Diciembre -“que ocasionó una devaluación del peso de más de 100 por ciento, la erosión de las reservas internacionales, una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 6.2 por ciento, la quiebra de los bancos y cientos de miles de desempleados” (2004, Gazcón Felipe). Al respecto de aquella catástrofe de la economía mexicana y que tuvo repercusiones internacionales, otro gurú de la economía, de nombre Pedro Aspe Armella, dijo –palabras más palabras menos: “La economía mexicana estaba pegada con alfileres, y le quitaron los alfileres” pero para Serra Puche, el caso era como diría la Tucita: “Si ya saben cómo soy, ¿para qué me dejan sola?”. Los títulos doctorales no son garantía de nada.
La economía actual es volátil como nunca antes, es especulativa y se basa en lo que algunos economistas llaman la “Huida hacia Adelante”, es decir son sistemas económicos que solo funcionan cuando hay crecimiento y ese crecimiento se basa a su vez casi exclusivamente en la adquisición (consumismo) a punta de créditos e intereses, pillaje y explotación. Nunca había habido tanta riqueza concentrada en tan pocas manos. Por ejemplo: el problema del hambre en el mundo, no es por falta de alimentos. Alimentos hay suficientes en el planeta. Tanto alimento hay que hay países que desperdician –literalmente- más del 40 % de la producción de comida. El problema del hambre en el mundo es político. Es decir, obedece a malas políticas económicas y de distribución.
La economía moderna es como el juego de Jenga. ¿Has jugado al Jenga?, se trata de formar una torre cada vez más alta, sacando –estratégicamente y con muy buen pulso- piezas de debajo de la torre con la esperanza de que la estructura no se desplome o se colapse, lo que invariablemente termina por suceder ya que la estructura se va haciendo más grande al mismo tiempo que se va volviendo más frágil y vulnerable. Ese es básicamente el concepto del “crecimiento” en la economía moderna basada en capital especulativo pero a la vez presionada para presentar números “positivos” que miden el “tamaño” de la torre más no su estabilidad. Por último, creo que vale la pena que leamos el libro que escribió López Obrador sobre una presunta “economía moral”. Nos conviene saber qué es lo que piensa y en una de esas resulta ser el burro que tocó la flauta. Pero por lo pronto, nos podemos entretener bastante analizando y desmenuzando su contenido. Mientras no quiera el presidente jugar al Jenga y le falle el pulso. Porque entonces no será Jenga, sino chinga.O que tal vez, lo “moral” sea no jugar al Jeng con la economía, aunque no haya tanto “crecimiento”.


