La diputada federal Tatiana Clouthier comparte con Andrés Manuel López Obrador una cualidad que es a la vez su mayor defecto: o la odias o la amas, con ambos dos no hay punto medio.
Es por eso que la pura posibilidad de que pueda contender en el 2021 por la gubernatura de Nuevo León ha generado expectación y múltiples reyertas en las redes sociales.
Quienes la defienden consideran que el estado no puede contar con una persona mejor preparada para gobernarlo, es más, casi casi creen que ni siquiera es necesario llevar a cabo las elecciones, pues tiene la victoria en la bolsa.
Pero quienes están en contra de la legisladora finalmente han encontrado los proyectiles que necesitaban para poder dirigir sus obuses en su contra: la indecisión que ha mostrado por manifestar abiertamente si va a buscar o no la gubernatura.
A ello, hay que agregarle una desafortunada entrevista donde Clouthier respondió a la pregunta si podía contender por un cargo de elección popular en Nuevo León, siendo legisladora por Sinaloa.
Fiel a su terquedad por no definirse, hubo quienes consideraron que con estas declaraciones, la legisladora dejaba en el aire la posibilidad de contender por cualquiera de las dos entidades. Un día después Tatiana quiso matizar, explicar lo que había dicho, pero el daño ya estaba hecho.
A los electores de Nuevo León no les cayó nada bien que la diputada estuviera coqueteando con dos estados y a los de Sinaloa… bueno, habrá que preguntarles a ellos, no tengo referencias sobre lo que piensan en este tema.
Lo que es una realidad es que Clouthier tiene que reflexionar muy bien qué es lo que va a hacer en el 2021 y, quizás para ella, la mejor decisión es no ir por ninguno de los dos estados.
En Nuevo León enfrentaría un escenario complicadísimo, con un aspirante que encabezada las preferencias electorales y que no da muestras de que pueda descarrilarse.
Además, estaría compitiendo en una entidad donde la izquierda no gana nada. Donde la gente parece que no quiere mujeres en los cargos de elección popular, donde un exacerbado regionalismo demanda fidelidad absoluta y por ello a muchos les enoja que siquiera se maneje la posibilidad de que Tatiana vaya por otra entidad.
¿Y Sinaloa? ¿En verdad alguien quiere gobernar ese estado? Que no se olvide que por aquellas tierras el crimen es el verdadero poder y nadie lo cuestiona y nadie lo enfrenta.
Además, llegado el momento de una crisis grave, la (posible) gobernadora quedaría desamparada, sola, indefensa y desprovista de cualquier apoyo de un gobierno federal que ya demostró hace meses que prefiere no enfrentar al grupo criminal que manda en esas tierras, por aquello de “proteger a la población”.
Con esos dos escenarios tan desfavorables ¿quien iba a querer lanzarse a una campaña?
Tatiana es una de las pocas personas en este país que puede pedirle al presidente de la República el puesto que ella quiera y se lo van a dar en un abrir y cerrar los ojos.
Por eso que a nadie le extrañe que en unos meses la diputada salga y diga que no va por ninguna gubernatura.
Sería la mejor decisión que pueda tomar.
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