“Entre más inteligente seas, menos querrás tener hijos”, decía la cabeza de un artículo de una conocida revista para mujeres en su edición en línea.
Y no era el único, así como ese he visto muchos en los últimos días, en los que prácticamente, al menos en sus encabezados, hacían parecer tontas a las mujeres que han elegido el camino de la maternidad.
De lo que se trataba el artículo (sí, entré a leerlo) era que, según un estudio realizado por un prestigiado psicólogo, entre más alto era el coeficiente intelectual de las mujeres sus ganas de ser madres disminuían un 25 por ciento, esto en Reino Unido.
Creo que el decidir ser madre o no, hablando de quienes tienen la oportunidad de hacerlo, es algo que se basa en múltiples factores.
Algunas mujeres esperan a concluir sus estudios, otras a lograr una estabilidad económica, varias buscan alcanzar la madurez y quizás hay quienes simplemente sienten “el llamado”, el despertar de ese instinto maternal.
Con una relación muy larga y con más de 20 años a muchos de mis conocidos les urgía que yo me convirtiera en madre, pero ese “llamado” o como quieran nombrarle, llegó cuando faltaban algunos añitos para los treinta y teniendo solamente uno de casada.
No me considero una mujer poco inteligente, sino todo lo contrario, a final de cuentas la inteligencia según algunos portales es la “capacidad de razonar, tomar decisiones y solucionar problemas” y ¡vaya que se me han presentado algunos durante mi existencia!
No porque seas mujer quiere decir que forzosamente debes tener hijos, es algo que cada quien decide, pero por favor ¡dejen de estigmatizar a quienes amamos y disfrutamos ser madres!
Con información de La Vida en Bettylandia


