La matrushka política y la revocación de mandato

Últimas Noticias

Cualquiera diría que el próximo Domingo de Ramos 10 de abril, cuando se lleve a cabo la consulta para la llamada “revocación de mandato”, el Presidente de la República estaría deshojando una margarita y pensando: “Me quieren, no me quieren, me quieren, no me quieren”. Pero la cosa no es tan sencilla. En política, como en las casas antiguas, todo tiene patio y tras patio o como diría el repostero: “esto tiene más capas que la masa de hojaldre”.

Poco importan en estos tiempos los tres niveles o los tres poderes de gobierno. Lo que subyace a todo este supuesto ejercicio democrático sin precedente, es en realidad el proyecto tridimensional del presidente. La primera dimensión es AMLO, la segunda es Morena, y la tercera dimensión es la llamada Cuarta Transformación o 4T. Cada una de estas tres dimensiones incluye pero trasciende a la anterior…como en una de esas muñequitas de artesanía rusa llamadas “Matrushkas”, cuya originalidad consiste en que se encuentran huecas y en su interior albergan una nueva muñeca, y esta a su vez a otra, en un número variable que puede ir desde cinco hasta el número que se desee. Por eso, el ejercicio de la consulta por la revocación de mandato es idea e iniciativa del mismo presidente: “Espejito, espejito ¿Quién es el más bonito?”

En un país polarizado (intencionalmente) entre ricos y pobres, fifis y chairos, AMLOvers y AMLO-haters, entre la razón y la pasión, ¿Quiénes participarán activamente en la consulta por la revocación de mandato? Por principio de cuentas, AMLO aun goza de un índice de popularidad, un capital político, superior al 65%, así que si de esa mayoría salen los que van a votar, ya la lleva de gane y el presidente lo sabe. Otro aspecto importante es que, del resto, quedan muchos “tibios” cuya indiferencia puede hacer la diferencia bajo el principio de “el que calla otorga” y para colmo, entre los acérrimos adversarios, hay muchos que argumentan (por orgullo simplemente) que no participarán en un ejercicio que a todas luces es una farsa. De ahí que, probablemente, los que salgan a votar por que el Presidente se vaya, no serán muchos y los que vayan para refrendar su apoyo por la continuidad serían muchos más. Los dados están cargados.

Además, en el remoto e improbable caso de que la balanza se inclinara hacia los
que quieren que el presidente deje el cargo, se toparían con las “capas de hojaldre” de todo este amasijo, porque a AMLO primero le importaría ser el quien se quedara en el puesto; pero si no, el sucesor sería alguien completamente afín a su partido y sus políticas y de ahí, se consolidaría la más grande e importante de las “matrushkas”…la continuidad del proyecto político denominado 4T.

Así las cosas, no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla. Pero, independientemente de la ingeniería política y los resultados detrás de este supuesto ejercicio democrático, sigue teniendo valor intrínseco el que la población exprese su sentir y su voluntad más allá de las batallas verbales en redes sociales, de memes, o de acalorados debates de sobremesa. Así que, independientemente de que se trate de una participación orgánica-activada por grupos ajenos a los intereses del gobierno (que no lo es) o inducida por el mismo gobierno (que sí lo es)… como dicen por ahí: “Hay q’ir”.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -