El nuevo gobierno que encabezará Enrique Peña Nieto planea “construir” una “membrana inteligente”, dice, para dejar pasar lo bueno y atajar lo malo que llega a México por su frontera sur.
Por su condición de vecino de Estados Unidos, México es paso obligado de quienes quieren llegar a aquel país, pero el 20% de los transmigrantes se queda aquí.
Para lograr el objetivo de que la frontera se convierta en “membrana inteligente” (¿de dónde habrán sacado los asesores peñistas ese término?) planea crear una policía fronteriza, destaca una nota publicada por el periódico Milenio.
Además anuncia que modernizará los cruces fronterizos, se agilizarán los trámites en la frontera para que los centro americanos y suramericanos que lleguen a México rumbo al norte, puedan hacerlo de manera más rápida.
Obviamente esa agilización aplica para quienes posean los documentos necesarios para ingresar a Estados Unidos, a los indocumentados se les seguirá tratando de la misma forma como se les ha tratado por los siglos de los siglos.
Como quien dice, la frontera de Estados Unidos ahora sí se cambia al Río Suchiate; en el gobierno de Felipe Calderón se trabajó fuerte para que se extendiera la influencia estadounidense en territorio mexicano.
Y con la llegada de Peña al poder, ahora se formalizará el acuerdo entre EU y México para que éste, con recursos que provienen de los impuestos de los mexicanos, le quite problemas al vecino país con la migración indocumentada que llega de Latinoamérica.
Pero claro, los ayudantes de Peña Nieto, están presentando este proyecto como la gran novedad, sin explicar qué beneficios obtendrán los mexicanos con la creación de la Policía Fronteriza.
El proyecto migratorio está bien estructurado, según se puede leer en la nota de Milenio, lo que no queda muy claro, es de dónde sacarán los recursos para financiarlo.
Y siguen dándole vueltas al tema que más preocupa a la ciudadanía mexicana, la inseguridad.
Hasta hoy, Peña, quien está próximo a irse de viaje a Europa, ¡ah qué viajadorcito nos salió el presidente electo!, no ha explicado bien a bien, cuál será la estrategia contra el crimen organizado.
No hay un planteamiento que deje satisfechos a los mexicanos.
Es que se atreverá, como Calderón, a irse por la libre, sin pedir opinión a la ciudadanía y seguir con una estrategia sin rumbo seguro.
Por lo pronto los mexicanos podemos sentirnos tranquilos porque pondrán más cuidado a la frontera sur, para que no llegue tanta gente, y la del norte, qué harán respecto al tráfico de armas de Estados Unidos a México.
De eso no habla la propuesta peñista, que debería ser uno de los puntos principales si de tráfico, ya sea de personas o mercancías, se habla.
El proyecto migratorio de Peña se queda corto. No atiende lo fundamental y sirve sólo para los intereses de Estados Unidos.
México con ese gobierno reforzará aún más su posición de traspatio estadounidense, con la ventaja de que los gringos no tienen que meterle dinero para cuidarlo.
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