Las consecuencias del combate al crimen organizado tiene muchas variables, una de ellas, de la que poco se habla es que este fenómeno ha dejado a miles de mujeres solas enfrentando la vida con hijos a cuestas.
Específicamente hay que hablar de aquellas esposas de policías y de custodios de penales.
Hay dos casos aquí en Ciudad Victoria que ponen a pensar sobre la vida que les tocará enfrentar a esas madres y sus hijos, sin la figura paterna en el hogar.
Uno de ellos es de una mujer, esposa de un policía que fue asesinado, ella, desde el momento de la muerte de su esposo, ha tenido que enfrentar sola esta experiencia para atender las necesidades de tres hijos, un adolescente y dos pequeños.
Luego está el caso de otra mujer, con cuatro hijos y cuyo esposo está en la cárcel acusado de contubernio en la fuga de reos en un penal de Reynosa.
El crimen organizado ha permeado en la sociedad, y su combate ha dejado viudas y niños huérfanos.
En ambos casos, las mujeres están enfrentando esta difícil situación con dignidad.
Pero trabajando jornadas de 14 horas diarias, para más o menos atender las necesidades de estudio, comida y vestido de sus hijos.
Sin posibilidades de crecimiento y desarrollo económico, esas dos familias se esfuerzan por salir adelante, en el caso de la mujer del custodio, su hijo de 18 años que estaba listo para entrar a la universidad, ahora tendrá que aplazar un año el seguimiento de sus estudios, porque tiene que ponerse a trabajar para ayudar a su madre a mantener a sus tres hermanos pequeños.
Esas dos mujeres son muestra de fortaleza, de ejemplo para los mexicanos que han optado por el camino fácil del delito.
No han derramado una sola lágrima, su esfuerzo está concentrado en superar esta crisis grave que el destino les puso enfrente.
Terminan sus jornadas laborales exhaustas, pero con una sonrisa para sus hijos, a quienes han mantenido firmes cerca de ellas.
Para estas mujeres y estos hijos no hay palabras de aliento, las dejan solas, ningún nivel de gobierno voltea a verlas, son invisibles.
Nadie se les ha acercado para darle seguimiento a su situación.
En el caso de la mujer policía con el cambio de secretario de Seguridad Pública, ni siquiera ha sido recibida por el actual titular, Rafael Lomelí Martínez para definir cómo quedará la plaza que quedó vacante con el asesinato de su esposo.
En lo que se refiere a la esposa del custodio, se pregunta, si su marido hubiera estado coludido con los delincuentes fugados, el dinero lo tendría ella, no habría necesidad de partirse la espalda trabajando para llevar alimento a su hogar.
Las esposas y los hijos, de los policías caídos, de los presuntos delincuentes, son los daños colaterales de los que nadie se acuerda, ni por humanidad, ni por compasión.
SIN PALABRAS
El periódico Expreso inició una encuesta con esta pregunta ¿Consideras razonable los sueldos recientemente publicados del Gobernador y Secretarios tamaulipecos?
Y nada más para que se dé una idea, el 82 % da una respuesta negativa, o sea la mayoría de los que han contestado dicen que NO consideran razonable las percepciones del aparato de primer nivel del gobierno tamaulipeco.
Usted estimado lector y lectora, saque sus propias conclusiones.
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