Nos dieron en la mother

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Mientras este domingo 10 de mayo la raza de gayola no pudo salir de su casa, quesque pa’ bajarle a la “Susana Distancia” y no contagiarse del Covid-19, así que  no me quedó más que buscarle algo cercas de la cuadra.

Ya la Rosa María se levantó con antojo de barbacha, pero ir a los Jiménez pos me quedaba ‘re lejos, así que apenas llegué a un tendajo cercas de las hamburguesas del Payaso, ahí cercas de donde están las agencias, frente a la colonia Valle Alto. Como estaba todo cerrado ahí me surtí de medio kilo de barbacoa, una docena de tamales, medio litro de frijoles en bola y un paquetito de tortillas de harina.

Y en el camino no se escucha a nadie, más que el canto de los cenzontles, de los pergoneros de las paletas percheronas, el de los bísqueteeees, los vendedores de flores, de mangos y naranjas, como los que venden tapabocas de Batman, los encuentras por el camino, a sabiendas que no debe haber naiden haciendo esto cuando estamos en el pleno pico de la Fase 3.

Cuando mis brodys publican en WhatsApp que son puras piñas lo del Coronavirus, que sólo con tomarse un AntifluDes o un jarabe de Robitutussin se les quita el resfriado.

“¿A quién conocen que haya tenido Covid-19?”, me dicen.

Y la respuesta es a naiden, pero qué zonzos nomás de ver las noticias de los diarios, del reporte diario del doctor López-Gatell se darán cuenta que cada vez está más canijo el asunto. Eso y de que ya no venden chelas en los Oxxos.

Mientras es México hay más de dos millones y medio de desempleados, desde el taquero de carnitas que te da la orden con su cebollita, cilantro y limoncito, el de las hamburguesas Cristianas que están por bulevard del Maestro y Las Fuentes, que se llaman así por ser de sirolin y celestiales.

En las pastelerías Delicias, Gaby y Elogios, se las vieron negras en el día más importante del año, el 10 de mayo, atendiendo solo pedidos a domicilio, pero vimos a los HEB, City Club, Sams papeándose con las ventas, recibiendo a sus clientes con la condición que se pusieran un cubrebocas.

Como que no se vale, hay que ser parejos. Se parecen a las órdenes que dio la Secretaría de Salubridad de que cerraran todos los negocios, y vemos a las tiendas Elektra como si nada, con la raza pagando sus deudas bien amontonadas, porque son “esenciales”, pero para la cartera de los dueños.

Acá las agencias de autos ya no venden “muebles” y anuncian que volverán hasta el próximo 31 de mayo con gran enjundia, es cuando empiezas a contar tus centavos y a rezar que se te haga un milagrito, pa’ que tengas siquiera algo que comer.

La cosa está muy cañona porque pensábamos que la cuarentena era de 40 días, pero ‘ora nos enjaretaron otra más, pa’ ilusionarnos que a finales de mayo ya la vamos superando, pero qué haces, si parece que salir a la calle es un pecado.

Hace unos días me endecía mi vieja que la llevara a desayunar, pero pos dónde, si está todo cerrado y todo pa’ llevar, y encontramos unas gorditas deliciosas a la vuelta de la Plaza H-100, y pos parece que me tendré que confesar por haber comido ahí paradito un par de gorditas de chicharrón, sobre todo porque le puse una salsa de habanero que no tenía abuela.

Pienso en los miles de negocios ya no saben qué hacer ante este “parón”, que por cierto es mundial, nada tiene que ver los morenistas de AMLO o el doctor Hugo López-Gatell, es una situación mundial.

Mientras soñamos volver a comprar chácharas en Estados Unidos, sabían que ya hay 30 millones de cristianos sin chamba. Esas sí son broncas.

Aunque ya hayan abierto el mall y me muera por pedir en Luby’s mi pescadito empanizado con su salsa tártara y un vaso de té helado con refill, nanai, mejor nos ahorramos unos dólares en esta pandemia, ni crean que voy a ir corriendo como desesperado a los States. Ajá.

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