Nos urge que abran el MAFER

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Estaba su servidor degustando un par de gorditas ahí cercas del Mercado Guadalupano de Reynosa, muy sencillitas brody, una de huevito en salsa verde y otra de picadillo con frijolitos abajo. Eso sí con mi respectiva Pepsi Light.

Si me preguntan por la Rosa María ella no se quedó atrás, pidió una chicharrón y otra de mole, bueno y otra de nopalitos, acompañadas de su café de olla.

Acá cercas de la calle Peatonal, quise ver qué estaban haciendo en la amurallada plaza donde estaba la Antigua Estación de Ferrocarril, pronto conocida como Museo de Arte del Ferrocarril (MAFER).

Enfrente hay un montón de localitos que tratan de sobrevivir vendiendo verduras y camotes, espantando las palomas que llegan al lugar de los techos de lámina y que rescatan unas semillas que se les hayan caído a un cristiano.

Es el bulevard Ferrocarril cercas de la peatonal Hidalgo, en la esquina hay un restorán que sigue sirviendo sus guisados de carnitas en gorditas de maíz o en tortillas de harina recién hechas. No es por nada, pero no le piden nada a las de la Doña Tota.

Los mercados pese a la pandemia, le hacen su luchita y ves uno que otro anuncio de “ Se prohíbe la entrada sin cubrebocas” que se nota algo despintado. Pero todos los comensales los usan y guardan la sana distancia en las poquillas mesas que hay, y si no hay, pos tendrás que pedirlas para llevar, cosa que a mí no me encanta, no sé a ti my friend, porque ya llegan mojadas a tu casa.

En mero enfrente del lugar, quise tomar una foto pa’ mi Face, pero por más que me acercaba no se veía nada, así que al fin reportero jui a un hotel que está pegadito, no sin antes pedir permiso para tomar una picture de lo alto.

-¿A dónde va?-, me dijo una persona mayorcita, como de 80 años que todavía tiene juerzas para subir las empinadas escaleras.

-¿Me deja tomar una foto? Es que no se aprecia, tal vez en el segundo piso se pueda.

El lugar debe haber tenido su época próspera en los años 30s, porque se nota el pasar de los años y la falta de mantenimiento. Ya al subir las escaleras, noté que no podía acercarme porque la terraza no estaba abierta, o al menos la vieja llave no quiso abrir la oxidada puerta de metal.

Tomé una foto a lo lejos y luego el empleado me dio un buen consejo, prueba que los años le dieron algo de sabiduría a la edad:

-¿Y por qué no le da la vuelta a la plaza? Por ahí hay una entrada.

Pos sí, dije, buena idea-, y me bajé caminando como indito azorrillado dicendo “gracias” con los ojos hacia el piso.

Luego al dar la vuelta a la plaza amurallada, precisamente frente al Mercado Fidel Velázquez, hay una entrada tierrosa donde pasan los camiones con escombro, y a lo lejos se apreciaba la obra con varios albañiles vestidos de chalecos naranjas.

Un par de ellos estaban quitando un montón de tierra de un área, con mucho cuidado, como trabajan los arqueólogos.

-¿Qué encontraron, algunos objetos valiosos de los pobladores?

– No sólo hay un pequeño muro, no hay nada importante.

Quien me respondió era la arqueóloga del lugar, pero no quiso hablar más quesque no podía hacerlo, solo está autorizada la raza del INAH, pero atestigué que eran solo ladrillos, que tal vez serían removidos para ser colocados como artículos decorativos del nuevo MAFER, que apenas arrancó obras el 6 de noviembre por la Maki Ortiz, la alcaldesa que se está luciendo, pero apenas en la primera etapa y tiene una inversión de 44 millones de pesos.

“Hoy arrancamos una gran obra en #Reynosa, El  Museo del Ferrocarril, mismo que estará en el corazón de nuestra ciudad y presentará un renovado rostro en este sector, dándole vida a la antigua estación del tren”, publicó en Twitter.

Luego dijo que el terreno es prestado, pero será muy bien aprovechado.

“Agradezco a la empresa ferroviaria Kansas City por dar en comodato este terreno que tendrá un cambio tan importante para la comunidad que vive alrededor, y va a traer vida, desarrollo económico y social y por supuesto será generador de paz”, comentó en redes sociales.

Al sitio lo están escarbando porque harán un enorme estacionamiento subterráneo que será utilizado por los visitantes, espero que no sea para los mañosos que se adueñaron del Chedarui en las corretizas con los militares y que acabaron por cerrar esta supertienda en marzo del 2005 y hasta la fecha no han podido recuperar este espacio, que está muy bien ubicado en la colonia Jacinto López. Pero esa es otra historia.

Acá con güena seguridad esperamos no pasar sustos en el subterráneo, que se reviva esta zona tan maltrecha que hace apenas 15 años estaba repleta de gringos que traiban chorro de billetes verdes pa’ gastar en artesanías en los mercados.

Ahora la raza intenta vender fayuca, que está muy escasa, ya saben porqué, pos porque no hay pasadera desde marzo de este inolvidable año 2020 en los puentes internacionales. Ya estamos hartos de tanta esperadera, ya muero por mi Whataburguer y mis onion rings. HDSPM!, osea Hoy Dios Tiene Planes Maravillosos!

Hay que aguantar tanta decisión pachorra de los gringos de Texas, que piensan que nosotros los vamos a contagiar de Covid.

En este lugar icónico, en la Antigua Estación de Ferrocarril, la gente iba con sus tiliches y gallinas para esperar el paso del tren de pasajeros, además hubo servicio de paquetería durante 113 años, pero dejó de funcionar el 15 de febrero de 1997, según información de mi brody el cronista Martín Salinas Rivera.

Por favor, apúrenle con esta obra, ya nos urge ir a otro lugar además de la pulga Jarachina, porque acá en Reynosaville no hay nada que hacer, eso sí siempre vamos con cubrebocas, con el lavado constante de manos y guardando la Susana Distancia. Prometo portarme bien.

A eso, ni modo, ya nos hemos acostumbrado.

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