Como si la institución gubernamental pudiera dividirse en dos, algunas ópticas mediáticas y otras no tan políticas, ven con personal conveniencia la transición municipal como eje de un análisis exclusivamente de pasivo y de nómina.
En este contexto, convendría proponerles a los interesados en este tema que recuerden que todo asunto contable debe ser analizado bajo el rigor del “debe” y el “haber”. Solo así se puede estar en condiciones de medir además del “pasivo”, los “ingresos por recuperar” y las “cuentas por cobrar”.
En este caso, los fondos no recibidos por la administración saliente, mismos que paulatinamente incomodaron la progresión de lo que pudo haber sido un final feliz, son varios.
Con la mejor de las voluntades y dado el silencio aclaratorio que dio paso franco al rumor, opino que a quien más lesionan las injurias y las descalificaciones no es ni a Oscar Luebbert, ni a Raúl Jiménez, sino al proceso de maduración de nuestra sociedad y veamos porqué lo digo.
Entre 2009 y 2010, la presidencia municipal de Reynosa dejó de recibir 61.4 Millones de Pesos de participaciones provenientes de la federación.
Como todos sabemos, el manejo inadecuado de CONAGUA en los niveles de las presas tuvo como consecuencia que las aguas que el huracán Alex trajo, pusieran en jaque a las autoridades de Reynosa y la región ante la urgencia de evitar una inundación.
El gasto emergente realizado a final de cuentas se tradujo en un compromiso de FONDEN de reembolsar a las arcas municipales 12 millones de pesos que al menos hasta el último de diciembre no llegaron.
En otro tenor, el gobierno municipal hizo frente a erogaciones tan urgentes como importantes, como en el caso del Puente Bicentenario, cuya aportación estatal de 40 MDP, al momento de la inauguración no llegaban aún.
Este involuntario déficit se incrementó cuando el apoyo de la SHCP, al menos hasta el 31 de diciembre de 2010 no aterrizó 80 millones de pesos ya comprometidos.
Entonces, hablamos de que por concepto de fondos no recibidos, Reynosa se vio afectada por un monto aproximado de 193.4 millones de pesos.
En cuanto a los fondos recuperables asegurados, se calculan en 311 millones y se componen de aproximadamente 89 millones de pesos por concepto de recuperación de obra; 33 en convenios con desarrolladores de vivienda; 24 MDP que provendrán de la modernización catastral; 16 millones de la venta del Tianguis Jarachina; saldos en bancos por más o menos 16 MDP.
En lo personal, visto el carácter de pacto y compromiso que refleja la personalidad de Egidio Torre, existe la certeza de que el gobierno del estado cumplirá en su momento, el compromiso de reembolsar los 40 millones del Puente Bicentenario; e igualmente la gestión ante la SHCP de 80 MDP prosperará tanto como el compromiso de los 12 MDP que FONDEN se comprometió a entregar.
En total se podría decir que son alrededor de 311 MDP los que por gestiones de Luebbert podría recuperar el gobierno que inicia Everardo Villarreal.
O sea, no todo es obscuridad en el panorama financiero de las arcas de Reynosa. Más bien las tinieblas informativas desbalanceadas movidas por intereses políticos, son las que pretenden alejar a la transición de la teoría contable, hablando solo del pasivo.
En ese tema, que parecía ser el único, efectivamente queda un pasivo de 393.3 millones de pesos, compuestos por 199 a corto plazo y 194.3 que le tocará pagar al municipio de un crédito a largo plazo.
En cuanto al tema de la nómina, conviene hacer una reflexión.
Los 3.9 MDP que se dejaron de pagar, corresponden solamente a funcionarios de nivel medio y alto, que precisamente por su condición de haber sido gente de confianza, están más que obligados a comprender que no hubo dinero. A la base, sí se le pagó. Y conste que los tres años, los recibos se firmaban antes de la quincena y religiosamente, los fondos fueron depositados.
Nada de extraño tiene quedar a deber una quincena, primero cuando no hay dinero y segundo cuando la institución es solo una, con diferente administración, pero solo una.
Imaginemos que los causantes deudores del gobierno federal, estatal o municipal se negaran a cumplir por el hecho de haber cambio de mandos, aduciendo que al que le debían ya se fue. O a la inversa, que los compromisos contraídos por la institución llámese país, estado o municipio, fueran incumplidos por el hecho de que fue otra persona quien hizo los compromisos.
Pasa en las empresas chicas y medianas. Inclusive en México, la federación nos restringió 11 millones de pesos de las participaciones de diciembre, porque seguramente atraviesa situaciones inéditas de falta de recursos. De otra manera no se explicaría que haya incumplido con los compromisos que tiene con los municipios, orillándolos como en el caso de Reynosa a diferir el pago de la última quincena de diciembre a enero.
Finalmente, en toda transición, el tiempo que toma el restablecimiento de la operatividad gubernamental requiere que la sociedad lo tome como parte de la historia de los pueblos.
Por cierto, quienes se dediquen al servicio público, deben estar equipados con lealtad suficiente para enfrentar circunstancias, que como ésta, ponen a prueba la lealtad.
Lo digo porque pareciera que quienes más cobraban, ahora son los que más lloran y son los que difunden hasta cifras y anécdotas que no se apegan a la verdad. Y la verdad es que no se vale. Lo entiendo de los pseudo periodistas entregados a los detractores de Oscar Luebbert y de Eugenio Hernández a quien también ya empezaron a atacar los que antes le ponían alfombra roja, pero es inadmisible de quienes comieron tres años de la nómina de Reynosa.
Ahora que nuestro país se acerca al relevo sexenal, es cuando más preparados debemos estar para ser observadores justos de la transición que se avecina. Se irán unos, llegarán otros, pero el gobierno de México, seguirá siendo solo uno. Igual que en Tamaulipas, igual que en Reynosa.


