Y el premio “Prospera 2016-2017” es paaaaraaaa… Oscar Enrique Rivas Cuéllar; y con especial mención honorífica paaaaraaaa… Daniel Tijerina Valdez.
El programa Prospera del gobierno federal se creó para dizque bajarle tres rayitas a la pobreza galopante en el país; pues bien, el alcalde y el tesorero de Nuevo Laredo ya dejaron atrás ese fenómeno horroroso y para siempre. ¡Es más! Sus descendientes habría que verlos como los niños o jóvenes más ricos de Nuevo Laredo.
Enhorabuena, felicitaciones a esos dos clanes, sus planes de grandeza -de cuando eran dos contadores públicos del montón y tenían sueños como todos los mortales-, se han vuelto realidad. ¡Y más!, pues apenas llevan 10 meses y 14 días y ya se adueñaron de 2 mil 737 millones de pesos de los nuevolaredenses.
Les resta otro mes y medio para su primer año en el manejo de la caja municipal.
Pero aún hay más, les sigue otro año de gobierno, pues la administración local tiene dos, esta vez. Peeeeeeero, podrían ser tres más, para un gran total de cinco años.
Un lustro metiendo manos y uñas a poco más de 13 mil millones de pesos de presupuesto de egresos.
EL BIEN CON EL MAL SE PAGA
Y todo gracias a las buenas intenciones de Carlos Enrique Cantúrrosas Villarreal, que designó a Oscar Enrique Cuellar Rivas como el supuesto mejor candidato del PAN a sucederle en la alcaldía.
No se inclinó por Rubén Bazán o por Ernesto Ferrara que se antojaban buenos para el cargo, tal vez los dos mejores de ese partido. O por alguna mujer, pues ya que lo decimos, es notorio el casi veto del PAN a tener damas en los cargos de elección, si acaso, lo más cercano es a la proporción de dos hombres por una fémina.
Y la prueba está que para esta alcaldía que está corriendo, Acción Nacional no tuvo gente del sexo débil, no se mencionaban siquiera, no con firmeza, ni para la presidencia municipal, si acaso para las diputaciones locales.
Ni tampoco Carlos Cantúrrosas volteó a ver entre el viejo panismo, ni siquiera a los arribistas que llegaron de otros institutos políticos y que ya habían conseguido cargos, gracias precisamente a las siglas azules, sin ser de ese partido, ni de nadie. Y entonces el ex alcalde, seleccionó como su sucesor a alguien que su real y único partido, es su ambición.
Y además alguien con el bolsillo partido, sin futuro, sin capital, ni cartera.
Creemos a pie juntillas, que Carlos nunca supo la calidad del “amiguito” que designó, lo que había engendrado, se lo dijimos muchas veces antes, se lo repetimos ahora. Pero en fin, el mal ya está hecho, ahora el pueblo es quien tiene que subsanarlo en las urnas.
Eso si Enrique Rivas logra venderle -o mejor dicho, comprarle- al DDA o “Dedo Democrático Azul”, la mentada oportunidad de reelegirse. Porque para nadie es un secreto que las 43 candidaturas del 2018 para alcaldes en Tamaulipas, tendrán un costo bastante elevado. Ni se diga para los actuales 24 presidentes municipales del PAN, quienes en 10 meses y 14 días ya probaron las mieles del tesoro.
“¿Imagínate lo que te embolsarás en cinco años al frente de tu ciudad?”, será la interrogante que le antepongan en Ciudad Victoria a Rivas Cuéllar, para venderle bien cara la candidatura para la reelección. ¡Y la comprará!, al precio que sea, denlo por hecho.
“Progresa” se creó con un objetivo, el que las familias mejoren sus condiciones de vida, pero de plano, que hubo dos en esta ciudad, que se llevaron melgas y surcos atravesados. Se bañaron ¡y sin jabón, ni agua!


