¿Quién gana un debate?

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Algunos dirán que los ejercicios de debate político, sirven para dos cosas: “para nada y para pura fregada” o que los debates políticos son aquello con lo cual o sin lo cual se queda uno tal cual.

Pero no es así. Los debates sirven de muchas maneras: para conocer propuestas, para exponer las posturas de los debatientes frente algunos temas, para conocer a qué asuntos o aspectos les dan prioridad; pero sobre todo, sirven para mostrar algunos rasgos de la personalidad de quienes participan: carácter, temperamento, cultura, educación, inteligencia, elegancia, aplomo, elocuencia, congruencia, carisma, coherencia e incluso características tan subjetivas como serían grandeza y/o mezquindad en cuanto a su calidad humana.

Saber debatir es en realidad casi un arte que pocos ejercen y menos dominan. Y valga decir que en el debate político, no siempre el que mejor debate es quien gana las elecciones. Es decir, un candidato puede ser quien técnicamente gane todos los debates, y prácticamente pierda todas las elecciones….porque la democracia, -cuando no ha madurado lo suficiente- suele ser más visceral que racional. Es decir…en la inmadurez democrática, puede más la pasión que la razón, puede más la estridencia que la elocuencia, puede más la rabia que la labia.

Pero hablando meramente de debates y debatientes, debería ser que, quien gana un debate sea aquel o aquella que logre articular mejor sus ideas, que las exprese de manera convincente y contundente, que no se enganche en provocaciones baratas; aquel o aquella que sustente sus argumentos con datos fehacientes, con fuentes fidedignas y comprobables, aquel o aquella que muestre mayor seguridad tanto en su lenguaje verbal como en su lenguaje corporal…tema, tono, tiempo, tino. Incluso gana aquel que logra apoyarse en al argumento del oponente para reforzar el propio. Sin embargo y finalmente, en el debate político no gana quien desarma y convence al oponente, como sucede en otro tipo de debates o diatribas; sino quien logre convencer y animar a la audiencia, orientando las preferencias a electorales de ésta hacia su persona. Por eso, y retomando el asunto de que las masas suelen ser irracionales y viscerales…no siempre triunfa la razón.

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