Dicen en el rancho; que mal empieza la semana para el que ahorcan el lunes.
Y a pesar de las reiteradas denuncias de medios de comunicación, organismos cívicos y privados, así como empresariales en su contra; la renuncia de Roberto Flores, a la Procuraduría de Nuevo León es una sorpresa.
Sorpresa porque en el poco más de un año que duró al frente de ser el “Abogado” de Nuevo León, su cercanía afectiva y larga amistad con el Gobernador Jaime Rodríguez Calderón, lo colocaba en la lista de “intocables”, a pesar de que con su manera poco ortodoxa de manejarse en el ámbito público, le generó también constantes fricciones hacia el interior del equipo estatal.
Fiel a su estilo polémico, el abogado Flores sembró vientos y muchos consideran que puede cosechar tempestades ahora que esté fuera del amparo Gubernamental, aunque no pocos descartan que su “renuncia” significa una salida real y permanente del equipo del Bronco.
Otros gritan “hagan sus apuestas” recordando el gusto del abogado por el juego en Las Vegas.
Toda proporción guardada, recordemos que cuando Luis Videgaray dejó la Secretaría de Hacienda en el Gobierno de su amigo, Enrique Peña Nieto, casi fue crucificado en “leña verde”, para luego regresar a tambor batiente unos meses después.
En la política, como en la vida misma, todo es cuestión de circunstancias.
Hablar de las acciones pasadas es perder el tiempo y espacio; por lo que considero más productivo hablar del futuro, ahora que Flores dejó una posición estratégica en los intereses de muchos grupos de poder en Nuevo León y en México.
El Gobernador Rodríguez debe tener claro que nombrar un nuevo Procurador en estos momentos resulta poco estratégico, toda vez que el mes que entra el Congreso del Estado reinicia las discusiones de la segunda vuelta en lo que se refiere a la aprobación del Sistema Estatal Anticorrupción.
Además, es muy poco el tiempo para que la figura del nuevo Fiscal General aparezca, de acuerdo a las directrices federales; por lo que buscar 28 votos necesarios entre las fracciones partidistas en el Congreso, luce poco prometedor, ante las circunstancias actuales de desgaste entre ambos poderes.
Lo más prudente es que el actual SubProcurador, Bernardo González, funga como Encargado del Despacho, el tiempo que se necesario para los intereses y estrategia del equipo del Bronco, al no existir impedimento legal para que esto suceda.
Vaya, no sería la primera vez que un SubProcurador sea eterno en ese puesto, ya que recordemos casos como el de Pedro Quintanilla Confin, quien luego de durar escasos dos meses en el cargo de Procurador, se fue como candidato de elección popular; quedando en ese puesto Rubén Zarazúa Rocha, por casi tres años.
Luego de ese largo período como Encargado del Despacho, por fin el entonces Gobernador Alfonso Martínez Domínguez, lo nombró Procurador de Nuevo León, para luego destituirlo poco tiempo después.
Será el sereno, pero lo cierto es que la “renuncia” de Flores fue acordada en una encerrona el pasado fin de semana en la finca del Gobernador en el municipio de García, y reafirmada la noche del lunes pasado.
Vaya, Roberto Flores sabía que dormiría la noche del lunes ya como ExProcurador.
El baile sigue, y resulta harto interesante en ver como se reacomodan los grupos hacia el interior del Gobierno del Estado y esperar para ver si, ahora si, el Bronco ya acepta la ayuda que muchos expertos, de adentro, y otros que siguen en la RENATA (Reserva Nacional de Talentos ) le han ofrecido de manera “desinteresada”…y todo por el “bien de Nuevo León”…
¿Habrá alguien que les crea?


