El próximo 31 de julio, a las cuatro de la tarde, se cierra el registro de los aspirantes a formar parte de los 22 consejos distritales y 43 consejos municipales que funcionarán como órganos desconcentrados del Instituto Electoral de Tamaulipas durante el Proceso Electoral Ordinario 2026-2027, cuando se renovarán los poderes municipales de la entidad y los poderes legislativos locales y federales. Éstos, tendrán a su cargo la preparación, desarrollo y vigilancia del proceso.
Luego de la experiencia de la elección judicial, cuyo objetivo fue cerrar la puerta al proyecto de la ultraderecha planetaria conocido ordinariamente como lawfare (La guerra judicial se relaciona y suele coincidir con el fenómeno del golpe blando, una forma de acceso indebido al poder político sin utilizar las fuerzas militares, manipulando las divisiones internas de las sociedades, las redes sociales y los medios de comunicación), se busca acendrar el ejercicio democrático.
En ese sentido, en Tamaulipas se ha avanzado mucho. Ya se percibe cómo varios de los centros de operación de los poderes fácticos para hacerse de y mantener el poder político, han dejado de operar, en tanto que los reacios han tenido que pagar las consecuencias de su obstinación, aunque hasta el momento no se ha llegado a circunstancias dramáticas. Las viejas prácticas del voto corporativo y clientelar, tienden a desaparecer.
De esta manera, se está blindando el futuro de Tamaulipas, que merece la oportunidad de recobrar la grandeza que tantos lauros le cosechó en los tiempos en que fue vanguardia en quehacer político, económico, social, educativo y cultural. Se busca y es de desearse que así sea, que los candidatos hayan ganado la oportunidad de servir desde la trinchera en las calles, los hogares y las comunidades a las que pretenden servir.
Ya no más compadrazgos o acuerdos cupulares. Que quienes vayan en pos de los puestos públicos y cargos de representación popular hayan ganado ese derecho sirviendo a la gente, desde el trabajo en las actividades partidistas, la responsabilidad y el acierto en el desempeño de las tareas públicas encomendadas o desde la tribuna, legislando para el bienestar de los tamaulipecos y defendiendo el interés popular afectado por medidas que lesionan la economía de la clase trabajadora.
Sun Tzu dijo en su libro El Arte de la Guerra: “La batalla más importante no se libra en el campo. Se libra en la mente del enemigo, antes de que sepa que ya perdió”. Las arcaicas estructuras creadas al servicio de los poderes fácticos, ya no pueden operar en estos tiempos de la revolución pacífica de las conciencias; mejor será que así se entienda, pues evitará muchos dolores de cabeza. Si, finalmente, alguien no acata, que con su pan se lo coma.
Por lo pronto, es de esperarse que en la integración de los consejos distritales y municipales haya gente nueva, bien intencionada, y que se respete la paridad de género que es, aparte de mandato legal, una demanda de la mitad de la ciudadanía. Que se inaugure en Tamaulipas una nueva etapa en que se escuche y se atienda el mandato popular, no como una graciosa concesión, ni como un favor; sino como prueba de normalidad democrática.


