La cuarentena nos ha aislado de los demás, obligándonos a estar más tiempo en soledad, lo cual para la sociedad significa un término que es rechazado y mal visto, debido a que se relaciona con la muerte.
La soledad impuesta, es considerada como un estado de melancolía y tristeza, una ausencia de alguien que ha fallecido, a ser ermitaño o estar carente de compañía.
Para Frida Khalo, la soledad era parte de una resignación, por que se nota que tenía la cultura muy arraigada: “Sigo mal y seguiré peor, pero voy aprendiendo a estar sola y eso es una ventaja y un pequeño triunfo”.
La soledad también es reconocida como un sentimiento, como el que menciona Robin Williams en una de las frases celebres más reconocidas basadas en su estado de depresión: “Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”.
Sin embargo, la soledad elegida, es denominada solitud, que según la RAE es un lugar desierto o carente de compañía; mientras para el estudio del alma, o sea la psicología, significa un espacio de seguridad, reflexión y equilibrio.
La solitud es también una decisión y un estado, siendo que la diferencia se ve como una oportunidad para conectar con uno mismo, como la veía el científico Charles Darwin, quien para poder trabajar en sus proyectos, rechazaba todas las invitaciones a fiestas y daba largas caminatas por el bosque.
La solitud, lejos de ser nociva, nos ayuda al funcionamiento interno, impulsa la creatividad, el crecimiento humano, es un: “refresco para nuestra alma”, como diría la cantante y actriz norteamericana Naomi Judd.
La autora del ensayo, “Una habitación propia”, Virginia Woolf, en el que explica que una mujer para escribir necesita su espacio, argumentó respecto al tema: “Me produce un gran placer estar sola. Tal vez se deba a que, al hacerlo, elimino el dolor que me causa la gente. Quizá sea el placer más fuerte que me conozco”.
Así mismo, el filosofo, Friedrich Nietzsche, nos dejó esta frase: “Mi soledad no tiene nada que ver con la presencia o ausencia de personas. Detesto a quien me roba la soledad sin a cambio ofrecerme verdadera compañía”
Y Arthur Schopenhauer, relaciona la soledad con la honestidad: “El hombre solo puede ser él mismo mientras está solo; si no ama su soledad, él no amará su libertad, porque únicamente cuando está solo, es realmente libre”.
Es así como se puede entender que la soledad estás desconectado de todos, inclusive de ti; mientras en solitud, es tener conversaciones contigo mismo, en un momento de introspección.
Y tal vez no tengamos elección, como lo pensaba la diseñadora de modas nacida en Bélgica, Diane Von Frurtenbeng: “Siempre estás contigo mismo, así que es mejor que disfrutes de tu compañía”.


