Soportar el vacío

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Llegar a la casa de mi madre y ver que ya no está ahí, es un sentimiento indescriptible, saber que no la veré nunca más, me pone muy triste.

“Es el vacío”, me dijo mi querido amigo Agustín, quien pasó una situación similar con su mamá, cuidándola al final de sus días, durante seis largos años.

No sé tú brody si te ha pasado esto, la pérdida de un ser querido, y por más que quiera hablarles de las novedades de Trump, que quiere otra fórmula de la Coca Cola o que niega todo el tiempo estar envuelto de aparecer en la lista de Jeffrey Epstein, o de la desaparición del “Peje” López de las noticias de México, mi mente está en otra parte.

Postrada en la cama, con sus bracitos muy delgaditos, empezó a dejar de hablar y de comunicarse verbalmente, eso sí toma mi mano y la besaba tiernamente. Sabía que yo estaba cerca de ella y fui a Monterrey a visitarla desde las lejanas tierras de Reynosa.

Ahí fue Rosa María a cuidarla durante un par de semanas, con mucho cariño, aprender a estar con ella en una etapa que llegaremos tal vez algún día. Imagínate brody, llegar a los 95 años.

Una caída en noviembre pasado hizo que se quebrara su húmero del brazo izquierdo, le causó empezar a perder su movilidad, a tal grado que dejó de sentarse y de caminar en su andador.

“Dile a tu papá que pase al cuarto, está en el patio”, decía y ya empezaba a mencionar los nombres de sus padres, mis abuelos José Ángel y Esther, como de alguna de sus hermanas Lola o Minerva, todos desaparecidos.

En una reciente visita de sus nietas dijo que había avispas en el cuarto y pensábamos que eran alucinaciones, pero curiosamente una le picó en un dedo a mi sobrina Gaby, quien corrió a ponerse a la cocina un hielo para que no le doliera.

Cada mes trataba de ir a ver a mi Madre, como a mis hijos a Monterrey, en el último medio año traté de quedarme de cuatro a cinco días, pero me dolía verla quejándose del dolor de sus piernas y de la incomodidad por moverla de su camita de hospital.

Fue hace poco que decidimos finalmente ingresarla a una casa de reposo Crean, en la colonia María Luisa, donde la atendieron apenas una semana, para después llevarla al Hospital Conchita.

Mi madre falleció el 6 de julio cuando perdió los signos vitales. “Aquí estamos Mamá contigo, gracias por todo lo que hiciste por nosotros”.

 

 

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