Antes de que incurramos en un mal entendido por lo que aquí voy a decir, quiero contarles que durante esta contingencia, también mi familia y yo hemos sufrido pérdidas sensibles, distanciamientos tristes y ausencias dolorosas. Pero, aun así creo que, a pesar de todo, esta Navidad no será “la peor de todas” y me atrevo a pensar que, aun a pesar de las despiadadas circunstancias, es probable que estemos frente a la más auténtica Navidad que hayamos vivido en muchos años y probablemente en décadas.
Hasta el año pasado en estas fechas, solíamos ser presas de esa compulsividad marcada por gastar de más, comer y beber en exceso, socializar por mero compromiso, rendirle culto al materialismo extremo y expresar nuestros deseos y sentimientos en forma de clichés y frases huecas hechas de cartón, o poniéndoles precio.
Aunque no todo era falsedad y superficialidad interesada, ¿Cuántos abrazos eran reales?, ¿Cuántos deseos eran sinceros? ¿Cuántos obsequios dados o recibidos eran desinteresados? ¿Cuántas Noches Buenas fueron realmente buenas noches de paz?
De algún modo, por fuerza, por necesidad o por ausencia de opciones, esta Navidad tendrá que ser espiritual, deberá ser austera y humilde, o no será… Tal como si celebráramos realmente el que una pareja de peregrinos perseguidos buscara un poco de compasión para pasar la noche a salvo de la adversidad; o un niño pobre naciera en un establo y durmiera en un pesebre, y aun así y a pesar de su condición salvara al mundo.
De algún duro modo, por fuerza o por necesidad, las circunstancias nos han alejado de los excesos, del materialismo, del egoísmo y del embriagador aturdimiento de las multitudes y el consumo desbocado que definían hasta hace poco a nuestras Navidades.
No estemos tristes esta Navidad. Se dice que: “Nadie muere realmente mientras su recuerdo permanezca vivo en nuestros corazones”…Por lo tanto, aun quienes se han ido nos dejan en su recuerdo una lección y en honor a su memoria, recobremos la humildad, la prudencia, el respeto, la moderación, la sencillez, la espiritualidad que implican las fechas…abracemos la paz, reconstruyamos la armonía en nuestra familia, valoremos la salud, fortalezcamos la fe, celebremos la vida, vivamos el Amor. Después de todo, tal vez esta no sea la peor de todas las Navidades.


