Queremos citar un ejemplo indignante en Ciudad Victoria, algo de lo que Nuevo Laredo no es ajeno. Resulta que en la Escuela Secundaria Técnica Número 1 “Alvaro Obregón “ en Vicky City, desde el domingo 26 de enero (no este domingo de Super Tazón, sino una semana más atrás), están los padres de familia están formados con sillas, colchas, tecoruchos, toldos, casas de campaña y bolsas de dormir, para obtener uno de los pocos lugares de preinscripción para sus hijos que egresarán de primaria y desean cursar ahí la secundaria.
ESO CALA Y MUCHO
Si el frío les cala a los padres de familia, a la ciudadanía también le puntillea el coraje de que se tengan que vivir y padecer estas estupideces. Está de la fregada que en nuestro estado ni siquiera la educación esté garantizada. Y no nos salgan con la jalada de que quieren estar en las mejores escuelas, que es “un honor” para tal centro educativo y sus maestros, el que todos lo papis chulos se disputen un lugar y hagan sacrificios tales para que sus “bendiciones” sean alumnos de esos lugares. ¡No la jodan! eso no pasa ya no digamos en los países de primer mundo, sino en otros iguales, como Brasil, Chile, Argentina, Costa Rica.
ESTARSE ENFRIANDO ¡Y DE BARBAS!
Eso no es de gente inteligente, el estarse enfriando, pasando malas noches y peores días, desde 10 fechas antes de iniciar el ciclo de preinscripciones. Y además de que en contraparte, los maestros estén gozando de un descansado y divertido largo “puente” de varios días inhábiles, pues entran a clases hasta mañana 4 de febrero, cuando que el periodo de preinscripción inició desde el sábado 1 de febrero. Eso no es de Dios, no es de seres humanos.
UN NÚMERO Y YA ESTUVO
¿No hay poder humano que pueda terminar con esa humillación, con esa enfermiza prepotencia y altanería del personal docente de las escuelas que son “peleadas” por los padres de familia? ¿Algo como entregarles un número sellado, foliado y con algún tipo de candado o forma de que no sea falsificable, para evitar que los padres pasen noches afuera de la escuela, para separar un lugar de preinscripción? Y aclarar que a los chamacos que tengan número, se les aplicará un examen de oposición, de inteligencia para seleccionar a los más “chuchos” para las clases. Sólo los mejores calificados quedarán inscritos para agosto.
NO PUEDE SER POSIBLE
Ya este año, se jodió pues ya llegó la preinscripción, pero ya no debería permitirse nunca más. Es un insulto para la comunidad, es la educación pública (el gobierno) el que le dice al pueblo, que el que quiera azul celeste que le cueste. Que todos se tienen que joder y que al que no le guste, pues que le chispe a la goma. No se vale en un país que quiere ser de primer mundo.
ESTADO RATERO
Hablando de preinscripciones e inscripciones, que pidan actas de nacimiento con NO más de 3 meses de antigüedad, es un robo desgraciado del bandido gobierno del estado de Tamaulipas. Si el mocoso horrible es el mismo, la greñudita es la misma diablura que hace un año o que seis meses atrás. Así que no la jodan, pidiendo actas de nacimiento nuevas, para cualquier trámite que le hagamos al engendro. ¡Son los mismos enanetes! No los cambiamos por unos más bellos o menos burros, si estos ya nos costaron mucho money y ya hasta como que los estamos queriendo.
CERTIFICADOS DE SALUD
Otra grosera lana para el gobierno estatal, son los mentados certificados de salud. Si los médicos ni le ponen una mano encima al chipotito con patas, las enfermeras ni los pelan, solo expiden el papelito y ya estuvo. Se nota que lo que quiere el estado es la lana, nada más, no le importa si el escuintle está pediculoso, tosferino o tuberculeano. Las monas de blanco se hacen patos y los doctores bien weyes, nunca hay exámenes de verdad, si acaso les meten un abatelenguas por el océano, casi los hacen guacarearse. Luego les piden que tosan ¡y ya! se acabó el dichoso examen. Es todo.
SIEMPRE LO MISMO
Y así cada año, no varía, el goberladrón hinchándose los bolsillos de feria y siempre faltando escuelas en cada pueblo ¿y los consultorios médicos?, pues iguanas marihuanas, brillan por su ausencia. Tenemos una educación muy jodida y una medicina pública, ¡peor! Sí somos tercermundistas o lo neguemos, y lo somos porque los gobernantes mejor se clavan la lana que servirle al pueblo esa es la inche y cruda realidad. Por eso los padres se pelean por meter a sus calenturitas con patas a cierta escuela en especial, que está menos malas que las demás. Y a la medicina pública sólo van cuando ya no hay feria para pagar la consulta con el médico de farmacias Similares, Calderón, Guadalajara o Benavides. Y si agarran agua los arroyos ($$$) entonces vamos con un particular a su consultorio privado personal y a unos laboratorios particulares.


