Por más que empienso qué nos pasa en estos modern times, ‘onde ya tienes toda la tecnología y con una mirada al Facebook te enteras de lo que pasa, no acabo de sorprenderme lo que sucede en esta tierra de orates.
Cuando las ‘ñoras se ponen furiosas y marchan por las calles vestidas de blanco para protestar por las muertes, ora hasta se ponen bien Chuckis, pintarrajeando al Ángel de la Independencia en la Capirucha o rompiendo vitrinas de comercios, pos como que no a todos les cae bien.
Y es que cómo a los machos cabríos no se les ocurrió dendenantes salir con sus sombreros de paja y carabinas 30-30 pa’ repelar por tanta insegurida’ en las streets, pos como que se siente gacho que te ganen las ideas. Luego sabes que las pintas que hicieron se quitan con algo de trabajo, ya te quedas medio conforme.
Nomás que no me salga la Rosa María con la sartén parada protestando por la avenida Hidalgo porque no le he cambiado el bóiler, porque no la conoces, es capaz de hacer eso y más. Y luego para contentarla me tardo un chorro, la tengo que llevar al mol, a probar una pasta del Olive Garder y comprarle un perfumito bien nice.
Pero lo de las Adelitas es otra cosa, las mujeres, así de guapas, sean gorditas o chaparritas, ‘ora en pleno siglo XXI ya están bien empoderadas y tienen todo su derecho de decir “Ya Basta” a tanta discriminación y feminicidio.
La reciente muerte de Abril Sagaón a dos plomazos, uno de esos en la chompa, cuando andaba de paso por el Circuito Interior Río Churubusco, en la Colonia El Carmen está de no creerse. Lo lamentable era que la regia ya había advertido la violencia familiar, cuando su esposo, Juan Carlos García le propinó sendos batazos mientras estaba dormidilla y la dejó como Santo Cristo en un hospital.
La riña era porque demandó la custodia de sus güercos y como su viejo, un exCEO de Amazon México, como que no le cayó el veinte y se puso como gorila.
Pos dime a quien fregados se le ocurre actuar de esa manera, pos qué pensaba el pealo’ que iba a hacer lo que se le hinchaba, pos como que no se vale actuar así.
Sólo falta saber cuándo la gente de la policía china de AMLO, ya saben bien misteriosa y pensante, encontrará al bato ese que se creía estaba haciendo una película de Thanos contra Iron Man, dando garrotazos en la vida real. Y como no se murió, al parecer mandó fulminarla.
Es por eso que cuando escucho a mis brodys indigandos por la actuación de las morras en la CdMex, como que hay que poner las cosas en contexto.
Las protestas feministas empezaron en agosto pasado como #NoMeCuidanMeViolan por la violencia policíaca en la Ciudad de México. En ese mes una chavita denunció que cuatro polis de la Ciudad de México la treparon a una patrulla y abusaron sexualmente, mientras caminaba a su casa en Azcapotzalco.
La Procuraduría General de Justicia (PGJCDMX) local ya tiene una “carpeta de investigación” desde el 8 de agosto de 2019. El 12 de agosto hubo una marcha, el 16 de agosto otra, el 19 de septiembre otra, el 25 de noviembre otra vez again, ahora entonando “El Estado es un macho violador”, un cántico inspirado de un performance de protestas chilenas y que tuvo la respuesta de tres mil personas en una marcha.
Hasta cuándo se detendrán las violaciones por parte de policías o taxistas, hasta cuándo las muertes de mujeres como Abril Sagaón. Eso es lo que indigna y merece una respuesta.
No se vale dañar el patrimonio histórico, pero ya sabemos que caminar sólo vestidas de blanco nunca les harán caso.
Son tan “locas” como los crazys que matan a sus esposas, o los polis que violan a las chiquillas. Y eso sí que da un chorro de coraje.


