Tostadas rojas

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Cada barrio, cada región del mundo mundial tiene sus garnachas, sus fritangas, sus delicias. Llámelas chatarra, si gusta, pero cuando niños, las tostadas rojas con limón, salsa y sal, fueron para la generación a la que pertenezco, un manjar.

Se vendían comúnmente afuera de escuelas, e incluso cerca de “coles” y en muchos barrios.

Pero sabe una cosa, esas tostadas con salsa y a veces limón y chile en polvo, eran la neta del planeta para las y los jóvenes de entre 40 y 60 años; nos deleitamos con su sabor, como lo hicieron también nuestros hijos millennials y los chavarrucos, los de 40 y menos.

Pero, corrijo, las tostadas en los barrios de toooodo Monterrey y su zona metropolitana y puntos circunvecinos fueron y siguen siendo, en tiempo presente, para todos, algo superrico.

Atreverse a asegurar que las de la colonia Independencia eran las mejores, o las del Topo Chico, las de Las Puentes, las de la Azteca, de la Cuauhtémoc o de equis colonia, es tan polémico como dar por hecho que los mejores tacos de bistec regios son los de determinado barrio o colonia.

No, no nos pondríamos de acuerdo. Lo que sí, es que las tostadas en general por casi cualquier lugar del vientre de la metrópoli regia, eran y siguen siendo una fiesta al paladar.

Las hay con salsa roja, con tomate, chile serrano y un poco de ajo; con salsa verde, de tomate fresadilla y chile serrano; las de salsa roja con cilantro, las de tomate fresadilla y chile de árbol dorado, con un toque de ajo y un largo etcétera, porque en salsas como en gustos, el límite es la imaginación.

Existían y siguen existiendo, las preparadas. Llevan una capa de frijoles, repollo, una rajita de tomate, queso, y obvi, salsas.

Las primeras tostadas con salsa que conocí fueron las del barrio, en la tienda de Doña Lucha (QEPD), que se ubicaba en la calle Topacio número 104 de la colonia Cuauhtémoc.

Eran muy, muy ricas las tostadas que venía Doña Bucha, doña Tiburcia Salinas, quien era originaria de Melchor Ocampo, Nuevo León. Al ser un huerco amigo de Librado y de Arnulfo, dos de sus hijos, seguido estaba yo allí en su tienda, y varias veces le ayudé a poner a hervir los tomates y los chiles para la salsa.

Luego veía como Doña Bucha metía humeantes los tomates rojos y los chiles serranos al vaso de la licuadora, un puñado de sal, en varias ocasiones, y zaz, en un dos por tres ya tenía varias vasijas con salsa que se consumían al atardecer, pues la demanda era mucha. A veces repetía ella el procedimiento cerca de la noche.

Esas tostadas les decía, eran rebuenas. Y la raza las hacían “plus” cuando le ponías encima una rebanada de mortadela y harta salsa.

Había otras tostadas por el rumbo, las de Don Rogelio. Si hubiera un ranking de tostadas en San Nicolás, seguro las de Don Rogelio se llevaban el oro o la plata, y concursarían en el estatal. Es un decir.

Las vendían en la calle Titán de la colonia Cuauhtémoc. Esas tostadas rojas eran con una salsa mágica. Don Rogelio, QEPD, nunca compartió su receta, pues de eso vivía y obviamente no le hacía falta competencia.

A la tienda de don Rogelio, asentada en el segundo sector de la colonia íbamos clientes del tercer sector, del mismo segundo y del primero y hasta de colonias vecinas como la Anáhuac, la Chapultepec, Las Puentes y hasta de mero San Nico.

Les decía, la receta de la salsa nunca la supimos, pera a la distancia, sospecho que era a base de tomate fresadilla, chile de árbol y ajos fritos. Posiblemente también usaba chile serrano.

Sea como sea, esa salsa llegaron a vendarla en recipientes, en combos de paquetes de tostadas, con una demanda muy aceptable. Hoy en día, un descendiente de Don Rogelio ya no vende tostadas, pero vende la salsa en recipientes mediante WhatsApp y Facebook; me dicen que incluso a domicilio.

Las tostadas son en si una botana típica de Monterrey, que se siguen vendiendo en los barrios, en mercados “sobre ruedas”, cerca de escuelas (hoy menos por la pandemia) y que muchos incluyen hasta en sus carnes asadas.

Hay gente que ha encontrado en la venta de tostadas su forma de vida, incluso con ganancias extraordinarias; hay vendedores ambulantes por diversos rumbos de la ciudad y decenas de tostaderías que fabrican la materia prima más importante: la tostada roja.

Si un día te vas de Monterrey, además de extrañar las conchitas con crema y salsa verde, la barbacoa y la carne asada, algo que también echaras de menos, serán las tostadas rojas, y aunque algunas marcas de empresas grandes ya las manejan en muchos supers, no les llegan a las de la Hidalgo, Las Charras, El Gallo de Oro, San Miguel, Norteñas y las López, entre otras.

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