Miguel de la Madrid los puso de moda, como una forma de contener la inconformidad social ante el alto costo de la vida, las constantes devaluaciones y los amagos del sector obrero de ocasionar problemas si no se aumentaban los salarios.
En ese sexenio, en 1978, se firma el primer Pacto de Solidaridad Económica, más tarde Carlos Salinas de Gortari retoma la idea y firma el Pacto para la Estabilidad y Crecimiento Económico.
En ese tiempo la gente se reía y decía en plan chusco que el único pacto que conocían era el Pacto Donald.
Por aquello de que nadie hacía honor a su firma comprometida en un papel.
Hoy, décadas después, Enrique Peña Nieto retoma la práctica de rubricar para comprometer, a sabiendas de que eso y nada, es nada.
Cuando los dirigentes de los partidos y sus militantes sientan que el actual presidente no les hace caso, se olvidarán del evento realizado con toda pompa en el Castillo de Chapultepec, donde anunciaron un Pacto por México.
¿Pues no se supone que lo que hacen dentro de sus corrientes ideológicas es por México, entonces a qué viene firmar un pacto?
Los priistas todo lo quieren arreglar con una firma, mientras no sea en un cheque, no veo cómo puedan sacar adelante las reformas de las que hablan un día sí y otro también.
En ese hablar y hablar se han llevado años y años y las dichosas reformas no terminan de cuajar.
Entonces las reformas son una utopía, cuando parece que las van a concretar pasa algo y descompone el cuadro.
Como un recurso espectacular para dar muestras de que le bajarán al encono los políticos, pudo estar bien el evento, aunque no se debe olvidar que la gente está muy disgustada, dolida y con una existencia miserable gracias a una situación económica complicada, la inseguridad latente y sin ofertas de trabajo que valgan la pena.
Peña Nieto aún no ha probado, es muy pronto, la magnitud de los problemas que le heredaron.
La solución a los mismos requerirá más que la firma de pactos.
Necesitará cabeza fría para atender todas y cada una de las aristas que envuelve dirigir un país como México.
Retomar lo que hicieron sus antecesores, podría darle resultado, pero la experiencia muestra que de poco sirvieron los pactos firmados por los presidentes priístas.
Recordemos la devaluación del 82, con Miguel de la Madrid y luego la del 94 con Salinas de Gortari, los pactos en materia económica no sirvieron de nada, la moneda se desplomó y con ella la calidad de vida de millones de mexicanos.
Por eso, vayámonos con tiento, hay que esperar… pero no mucho.
PUNTOS DEL PACTO
Si quiere conocer más sobre el pacto firmado por EPN y los dirigentes políticos puede acudir a esta dirección electrónica: http://www.eluniversal.com.mx/graficos/pdf12/Pacto_por_mexico_todos_los_acuerdos.pdf
En esa liga podrá leer cada uno de los puntos que engloba el acuerdo.
Al leer los temas incluidos en el Pacto, quedan muchas dudas, pareciera que se redactó sobre las rodillas, pues el propio EPN admitió que apenas ayer le estaban haciendo modificaciones al texto.
El nuevo presidente parece que se precipitó, tal vez debió estudiar más el contenido del Pacto, antes de citar a firmarlo.
Al país ya no se le debe gobernar con ocurrencias.
PERIODISTAS
En el compromiso 29 EPN se indica, “Los ataques del crimen organizado en contra de defensores de los derechos humanos y de periodistas, requiere de una solución de mucho mayor alcance que el actual mecanismo creado en la Secretaría de Gobernación. Por ello, se creará una instancia especial en la que participen autoridades y miembros de la sociedad civil organizada, que se aboque a establecer los mecanismos de protección acordes con las actuales circunstancias”.
Como quien dice, quien tenía la esperanza de que la situación volviera a la calma, el anuncio de este compromiso demuestra que las cosas seguirán muy complicadas para los periodistas mexicanos.
ESCUELAS GESTORAS
Otro de los compromisos que me hace ruido es el número nueve, que habla de que “Se robustecerá la autonomía de gestión de las escuelas con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos, y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que cada escuela enfrenta”.
Traducido a otras palabras, ¿significa que el apoyo gubernamental, que debería ser ampliado, se verá reducido y los maestros y alumnos tendrán que arreglárselas solos? Este punto, si es así perjudicará aún más la enseñanza pública.
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