Una vez aprobada en la Cámara de Diputados la reforma energética, se supone que vendrán tiempos de bonanza para los propietarios de ranchos en el norte de Tamaulipas, quienes recibirán ganancias por la explotación de gas de la Cuenca de Burgos.
El legislador federal Carlos García González confirmó que los dueños de terrenos tendrán un beneficio del 0.5 a 3.0 por ciento de la producción generada de gas natural, mientras que por extracción de petróleo será de 0.5 al 2.0 por ciento.
Esa era una de las grandes dudas, igualmente preocupaciones, que tenían los propietarios de ranchos en Tamaulipas con la cacaraqueada reforma impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto. Y como reza el dicho: “Hasta no ver no creer”.
Ahora será interesante cómo el gobierno federal, apoyado en las fuerzas armadas, garantizará a las empresas extranjeras que vendrán a participar en la extracción de gas y de petróleo del subsuelo tamaulipeco, a no ser rehenes del crimen organizado.
Porque con la llegada de firmas internacionales también se espera una avalancha de ingenieros, técnicos y obreros, sean extranjeros y nacionales, y será muy desagradable que se empiecen a escuchar versiones sobre extorsiones y secuestros.
Quizá por eso han sido más frecuentes los operativos de la Marina, el Ejército y la Policía Federal, que pudieran estar limpiando las plazas como Reynosa y Matamoros, por mencionar las más grandes y atractivas para los inversionistas.
Ver para creer, pues.


