La violencia una vez más estruja a Reynosa y por la impunidad con que lo hace deprime el ánimo social. Ya no hay espacio para el optimismo con todo y la inminencia del foro para la pacificación, eventos que a como están las cosas tienden a parecer voces predicando en el desierto, pues si bien lo adecuado es sentar las bases para recuperar la paz social también se requiere de reacciones contundentes por parte del Estado en sus tres niveles.
Entretanto, a redoblar las medidas de precaución como el no cometer la imprudencia de evitar ser despojado de su vehículo, que por esa temeridad en esta semana una señora y su hijo fallecieron, y meses atrás un menor perdió la vida cuando su padre no atendió la indicación de detenerse para obviamente ser asaltado.
Soy de los que comienzan a creer que ya ni rezar es bueno, pero perder la fe sería la peor actitud y por ello hay que ser precavido, el diario vivir aparte de transcurrir en medio de la inseguridad exige cuidar a los menores, pues me enteré que dos de ellos desaparecieron y afortunadamente uno ya reapareció, no se trata de noticias falsas sino de otra calamidad que ya padecemos en Reynosa.
En síntesis: independientemente de los beneficios que pueda arrojar un foro para la paz, se requiere de otro en el que los organismos civiles expongan molestias y miedos, que pregunten y las autoridades respondan cuáles instancias están fallando, el por qué y lo que se va hacer para impedir tanta impunidad.
Acudir a esos foros para escuchar que se ha avanzado pero falta mucho por hacer sería decepcionante, porque es volver al principio de un problema que va in crescendo, y en consecuencia estropeará las expectativas de desarrollo económico para el 2019 con todo y que esta franja fronteriza será zona libre, que además tendrá el atractivo en la disminución del IVA y el ISR, aparte de que se duplicará el salario mínimo.
Y por lo anterior, urgen reacciones del Estado que mientras llegan a seguir cabeceando, por lo que no está demás desear que ojalá todos tenga un buen fin de semana.


