El consumo de totopos con guacamole durante el Súper Bowl impulsa cada año un incremento histórico en la exportación de aguacate desde México hacia Estados Unidos.
Reynosa, Tam.-
El Súper Bowl se ha consolidado como el mayor detonante anual del consumo de aguacate en Estados Unidos, especialmente en forma de guacamole, y de cara al partido del próximo 8 de febrero, productores y exportadores mexicanos registraron un incremento significativo en sus envíos.
Para la edición LX del partido final de la NFL, los envíos de aguacate mexicano crecieron hasta 15 por ciento en el mes de enero, siendo los Estados de Michoacán y Jalisco los principales productores, y Texas, como el corredor logístico clave para abastecer al mercado estadounidense.

De acuerdo con la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (Apeam), entre el 5 y el 31 de enero se exportaron 127 mil toneladas de aguacate, representando un aumento de 11 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se enviaron 114 mil toneladas.
El mayor movimiento se concentró en la cuarta semana de enero, justo una semana antes del partido final entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots; en ese periodo, los exportadores mexicanos enviaron 35 mil 264 toneladas de aguacate, una cifra que marcó un récord histórico para la industria.
Este volumen extraordinario fue resultado del trabajo coordinado de huertos y empacadoras ubicadas principalmente en Michoacán y Jalisco, Estados que se han posicionado como el corazón de la producción destinada al mercado estadounidense. En el caso michoacano, los envíos provinieron sobre todo de municipios como Tancítaro, Uruapan, Salvador Escalante, Ario de Rosales y Tacámbaro; en Jalisco, destacaron Zapotlán el Grande, Concepción de Buenos Aires, San Gabriel y Zapotiltic como zonas productoras clave.

EL TRAYECTO
Una vez empacado, el aguacate viaja principalmente en tráileres refrigerados hacia la frontera norte, el ingreso a Estados Unidos se concentra, en su mayoría, en cruces ubicados en Texas, entidad que se ha convertido en el principal corredor logístico por su rapidez y menores costos.
Entre los puntos estratégicos destacan el puente internacional Pharr–Reynosa, considerado uno de los accesos más importantes para frutas y verduras mexicanas; Laredo, el puerto terrestre de mayor valor comercial entre ambos países y un eje relevante para alimentos perecederos; y Nogales, Arizona, que históricamente ha sido un paso clave, aunque en años recientes el flujo por Texas ha crecido de manera acelerada.
El recorrido típico va del huerto en Michoacán o Jalisco a las empacadoras, de ahí a los tráileres refrigerados, luego a los cruces fronterizos y finalmente a centros de distribución y supermercados en territorio estadounidense.
UNA TRADICIÓN NOVENTERA
El vínculo entre el Súper Bowl nació en la década de 1990, cuando la apertura comercial, la mejora en la oferta invernal y estrategias de marketing comenzaron a posicionar al guacamole como la botana ideal para el partido.
Con millones de personas reunidas frente al televisor y una cultura de alimentos para compartir, el evento se convirtió en el escenario perfecto.
Con el paso del tiempo, campañas publicitarias cada vez más ambiciosas, como las impulsadas por Avocados From Mexico, reforzaron la idea de que el guacamole es parte esencial de la experiencia del Súper Bowl.
Hoy, el aguacate dejó de ser solo un ingrediente para convertirse en un símbolo del ritual del Súper Bowl, pues es un producto fácil de preparar, compartible y percibido como más natural que otras botanas, cualidades que explican por qué su consumo alcanza niveles récord cada año.
De esta manera es que, el aguacate mexicano es la mayor estrella de este evento deportivo, que desde los huertos mexicanos llega hasta los hogares estadounidenses superando no solamente las distancias, sino el paso del tiempo, convirtiéndolo en toda una tradición.
Cruza ‘oro verde’ por Reynosa rumbo a celebración del Súper Bowl
Por Tania Castillo
Alrededor de 13 horas tarda en llegar una carga de aguacate desde su Estado de origen, Michoacán, hasta el cruce internacional Reynosa-Pharr, punto a partir del cual tomará diversos destinos hasta llegar a las mesas de los estadounidenses, que este fin de semana devorarán este fruto como botana mientras disfrutan del encuentro entre Patriots y Seahawks en la sexagésima edición del Super Bowl.
Para los operadores de los camiones en los que se lleva la carga, esta travesía resulta muy cansada, no solo se habla de las largas horas que toma el trayecto, las esperas en los puntos de revisión suelen ser las más pesadas para los choferes que solo anhelan entregar la mercancía para poder descansar un poco antes de iniciar la siguiente aventura.
Desde el pasado 2025, los operadores que cruzan a Estados Unidos por el puente Reynosa-Pharr, invierten alrededor de cuatro horas tan solo para cruzar la mercancía a los Estados Unidos, además de padecer cuatro horas más cuando les toca regresar a México.

Para Luis, chofer desde hace tres años este tiempo de espera es fastidioso, pero al no estar bajo su control, no le queda más que matar el tiempo escuchando algo de música o aprovechando para consumir sus alimentos mientras avanza a vuelta de rueda.
“Es un poco tedioso las filas pero es parte del trabajo, ahorita tenemos suficientes viajes, aunque a veces es aburrido”, añadió Humberto, chofer de otra empresa transportista.
A los largos tiempos de espera, se suma la preocupación de que el aguacate se maltrate o eche a perder en el camino, al saber que algún desperfecto en la unidad, la variación de temperatura entre Estados o los accidentes, son factores que retrasan el recorrido y añaden el riesgo de afectar la carga.
Durante la semana del Súper Bowl aumenta la demanda de aguacate y por ende, el trabajo para los transportistas. Esta faena extra representa un ingreso adicional para sus familias, pero también más horas de incomodidad para poder cumplir con la entrega.
En el 2025 se reportó que tan solo de la variedad del Hass Avocado Board, fueron vendidas 64.9 millones de unidades durante la semana del juego. Para este 2026 se proyecta superar los récords históricos de consumo del llamado “oro verde”.



