Ciudad de México.-
En medio del lienzo verde del estadio Azteca, la figura de Miguel Herrera voló en lo alto. Sus jugadores lo impulsaron al cielo, mientras una lluvia de vasos, líquidos y muchos gritos completaron la escena festiva: América celebró su título número 13, para ser el equipo más laureado del futbol mexicano.
Las Águilas, con doblete de Edson Álvarez, vencieron 0-2 al Cruz Azul para dejarlo sin el milagro de romper una sequía campeonil de 21 años y con la deshonra de sentir pisoteado su orgullo por el mismo rival que los marginó del trono en 2013.
En el templete de los ganadores, los azulcrema elevaron el trofeo al son de “We are the champions”, con pirotecnia de fondo, la cual al mismo tiempo iluminó, insultante, la derrota de La Máquina.
Aquella playera que fue necesario que mancharan de sangre en 1997 para tocar la gloria (por la patada de Comizzo a Hermosillo), no pudo ser defendida por los cementeros como lo exigía su pueblo, que se consoló con el “Cielito Lindo” para mitigar un dolor que cada vez se vuelve más añejo.
INICIO TENSO. El camino hacia el trono comenzó tenso. Ambas escuadras escudriñaron cada jugada rival y evitaron cualquier situación arriesgada que los apartara del trofeo. Los azulcrema lucieron mejores, con Diego Lainez como su hombre más activo, pero les costó tener profundidad sin los lesionados Roger Martínez y Matheus Uribe.
Oribe Peralta, quien inició en la banca en el duelo de ida de la final, recibió la oportunidad de alinear en el once titular águila, junto con Henry Martín, pero ninguno pesó en el primer lapso.
Los pupilos de Pedro Caixinha tampoco ofrecieron emociones en la portería. Permitieron que los emplumados atacaran y depositaron su ilusión en algún contragolpe. En medio de esa tónica llegó el descanso, con 145 minutos sin anotaciones en la batalla por el cetro.
DOBLETE DE EDSON. El ayuno en las redes lo terminaron los de Coapa. Los celestes perdieron el balón en la salida y Edson Álvarez aprovechó la distracción para ejecutar un zurdazo y firmar el 0-1, al 50′. Los aficionados de La Máquina enmudecieron y los de Coapa alzaron su voz para corear “olés” cada vez que sus ídolos burlaban a los cruzazulinos en el lienzo verde.
Renato Ibarra pudo aumentar la ventaja al recortar a un defensa y disparar, pero el arquero Jesús Corona atajó el esférico.
Con el correr de los minutos la desesperación comenzó a jugar en las filas cementeras. Gerardo Flores, quien estaba en la banca, salió de esa zona y le dio una patada a Cecilio Domínguez, por lo que fue expulsado.
En la recta final apareció de nuevo Álvarez para sellar el 0-2 con su doblete. Edson corrió feliz, pues todo se acomodó a los sueños del América, al tocar gloria a costa de las lágrimas celestes.


