MÉXICO, D.F.- En medio de un ambiente de optimismo, la selección mexicana de futbol vio frustrada su meta de disputar un quinto partido en la Copa del Mundo Brasil 2014, al ser eliminado de último minuto por su similar de Holanda en la fase de octavos de final, por un penalty marcado a Arjen Robben.
Luego de un 2013 complicado, en el que durante muchos momentos la esperanza se perdió, el 2014 llegó con nuevas ilusiones de la mano del técnico Miguel Herrera, quien tuvo como misión preparar al Tri en un lapso de seis meses para llegar en condiciones a la justa mundialista.
Para ello, el “Piojo” necesitaba tiempo, y eso precisamente era lo que menos tenía, por lo que el proceso fue fugaz, con tres partidos amistosos ante Corea del Sur, Nigeria y Estados Unidos, entre enero y abril, en los cuales sólo en uno pudo contar con los elementos que militan en Europa.
Tras meses de incertidumbre y la negativa de Carlos Vela para regresar al Tri, Herrera dio a conocer la lista de convocados, la cual tenía como base al América, su ex equipo, así como la del campeón León.
La etapa final de preparación inició en la última semana de mayo, en el duelo de despedida frente a Israel, así como una gira por Estados Unidos, la cual no empezó nada bien en el estadio de los Vaqueros de Dallas de la NFL, donde Luis Montes se perdió la oportunidad del Mundial por una fractura de tibia y peroné.
Tras derrotas ante Bosnia y Portugal, el panorama no lucía nada halagador para el equipo y las críticas aumentaban hacia la persona de Herrera, quien además estaba en la disyuntiva de colocar como titular a Jesús Corona o a Guillermo Ochoa, por quien al final se decantó.
El 13 de junio en la Arena das Dunas de la ciudad de Natal, el Tri tuvo un debut exitoso al derrotar, con gol de Oribe Peralta a Camerún, partido, en el que fue amplio dominador y en el que debió sacar una mayor ventaja con los dos goles mal anulados a Giovani dos Santos.
Su segundo compromiso fue en el estadio Castelao de la ciudad de Fortaleza, donde Ochoa justificó su titularidad, al mantener su meta en cero en el empate que rescató el Tri.
Además de ganarse respeto de los expertos, el equipo de la Concacaf hizo historia al sacarle el primer punto a Brasil en una justa mundialista.
Pese a sumar cuatro unidades, el boleto a la siguiente ronda estaba en el aire y lo debía de amarrar ante Croacia el 23 de junio en la Arena Pernambuco de Recife.
La temperatura para dicho duelo se elevó por las declaraciones de Luka Modric, quien minimizó la actuación de Ochoa al asegurar que sus delanteros le habían marcado a mejores guardametas que el mexicano.
Tras unos 45 minutos de nerviosismo, México se encaminó a la victoria de la mano del capitán Rafael Márquez, quien abrió el marcador; Andrés Guardado aumentó la ventaja y Javier Hernández cerró la cuenta para darle su pase a la siguiente fase.
Su siguiente rival era Holanda, en ese momento subcampeón del mundo, y que venía de ocupar la cima de un grupo complicado junto a Chile y España.
Un buen futbol, además de un gol de Giovani Dos Santos en el comienzo del segundo tiempo puso al frente a México, pero el equipo no supo manejar la ventaja y en la recta final le sacaron el juego.
Primero Wesley Sneijder y Klaas Jan Huntelaar a través de la pena máxima, en una dudosa falta de Márquez sobre Arjen Robben, que terminaron con el sueño de jugar un quinto partido para un Tri que no alcanzó su meta en la Copa del Mundo Brasil 2014.


