Monterrey, N.L.-
Los mexicanos Octavio García “El Payo” y Diego Silveti resultaron triunfadores en la última corrida de la temporada en la Monumental Monterrey y tras cortar dos orejas cada uno, salieron a hombros de los aficionados.
Julián López “El Juli” también bordó el toreo, sobre todo con su primero, pero sus repetidas fallas con la espada le evitaron cosechar los trofeos y solo consiguió una del cuarto toro de la noche.
En el festejo se lidiaron siete toros, un de regalo, de la ganadería guanajuatense de Fernando de la Mora, bien presentado y de juego regular, sobresaliendo el tercero al que se le dio vuelta al ruedo a sus despojos.
La noche, lluviosa y fría, caló en el ánimo de los aficionados que hicieron apenas una entrada de unos 4 mil 500 espectadores en los tendidos, en esta corrida estrella del Serial Taurino Internacional 2022.
Después de casi cuatro años de ausencia, “El Juli” regresó a la Monumental, en la que fue apenas su sexta actuación como matador ante el público regio, donde solo había cortado tres orejas, en las cinco tardes anteriores.
En su primer turno, ante un toro que fue noble, el madrileño estuvo en plan maestro, al estructurar una labor suave y templada por el pitón derecho, a media altura, consintiendo a su enemigo. Lamentablemente, falló con la espada y se le escapó el triunfo fuerte.
Con el cuarto de la noche, de estilo diferente, un poco más duro, lo fue entendiendo hasta hilvanar series de derechazos, con adornos, en otra labor que complació al público. A este lo mató al segundo viaje y pudo cortarle la oreja.
“El Payo” que venía de triunfar junto con Silveti en la Corrida Goyesca de septiembre, no se acomodó con su primero de capa, ni tampoco con la muleta dio la impresión de sentirse muy a gusto. Su segundo fue mejor y la faena fue creciendo en intensidad y buen gusto por ambos lados, y así lo percibió también el público. Mató pronto y cortó la oreja.
Pero el queretano quería más, en esta noche importante para la terna y por regalarle al estoico público un poco más de su quehacer. Regaló un sobrero que hizo séptimo, que tuvo buen son y recorrido, y otra vez deleitó con una faena armoniosa y de calidad. Rubricó la faena pronto y bien con la espada para conseguir su segunda oreja de la noche.
Y quien ha estado verdaderamente extraordinario ha sido Diego Silveti, un torero al que le ha ido costando entrar en el gusto de la afición pero que, a base de entrega, valor y sobrada clase, se ha echado al público al bolsillo.
Su primer toro tuvo calidad y bravura y lo supo entender desde que lo recibió de capa. En la boca de riego ejecutó el cambiado por la espalda, que le salió pintado, para luego correr la mano, con el compás abierto y mandando de aquí hasta allá en los muletazos a “Dominó”, el bravo y noble de Fernando de la Mora.
La faena fue plena de brillantez, sin mácula, sobre todo por el pitón izquierdo que fue el mejor, antes de firmar las series con las bernardinas. Mató de tres cuartos de acero en buen sitio y el juez, Antonio Quiroga, le concedió las dos orejas de inmediato.
Con el sexto, Diego confirmó su evolución, entendimiento y madurez, en otra faena artística y con clase que conquistó al público que esta vez le aclamó con los gritos unánimes de ¡torero, torero!
La suerte suprema la preparó a detalle, resultando un soberbio estoconazo hasta las cintas en la suerte a un tiempo. Desafortunadamente, el juez no lo vio así y a pesar de la fuerte petición no concedió ningún trofeo, quedando todo en una aclamada salida al tercio.
Y así, con este festejo terminó la temporada regia en la Monumental que este año constó de nueve festejos, seis de ellos de corte temático y los tres últimos correspondientes al recuperado Serial Taurino Internacional.
En general se resume una temporada artística exitosa y un retorno esperanzador de la afición a los tendidos.








