Querétaro, Qro. / Noviembre 19.-
Cresta de gallo o estilo mohicano… Da lo mismo. El actual peinado de Adolfo Bautista tiene una razón de ser mucho más importante: se trata de un sentido homenaje a ese pequeñín por el que nunca dejó de luchar.
Convertido en uno de los hombres que impulsan las ilusiones queretanas, el “Bofo” revela la inspiración que significó su segundo hijo, Gianluca Zizou, quien próximamente cumplirá un año de vida.
La transferencia al Querétaro le revitalizó, pero una distensión del ligamento medial de la rodilla derecha cimbró sus sueños. Fue entonces que la sonrisa de Gianluca adquirió poderes mágicos.
“El look viene de ahora que nació mi hijo. Lo rapé así y era cuando estaba lastimado”, recuerda el genio. “Dije que, cuando empezara a jugar, me raparía igual”.
Debutó con los Gallos Blancos hasta la octava jornada. Apenas jugó nueve minutos en el triunfo sobre los Pumas (4-0). Gustavo Matosas fue el timonel que confió en él, pero el destino le impidió dirigirlo.
Horas bajas, marcadas por la frustración, sólo suavizadas en familia, gracias a Gianluca Zizou, llamado así en honor a Zinedine Zidane.
El astro francés solía ingeniárselas para resolver momentos difíciles. Zizou Bautista lo emuló justo cuando su padre más lo necesitaba.
“El hecho de estar lastimado te duele bastante, porque ves los juegos y quieres ya estar recuperado”, confiesa Adolfo. “Desde que regresé, va dedicado a él [su hijo]”.
Será hasta dentro de algunos años cuando Gianluca pueda comprender lo que significó para el “Bofo”. Él y sus seres queridos son quienes lo llenan de energía.
Las críticas y dudas no han desaparecido, no le importa. Ha aprendido a vivir así.
“Ya estoy muy tranquilo en ese aspecto, porque hablen para bien o mal es porque les interesas”, sentencia. “Lo que uno quiere es trabajar y andar muy bien”.
“Lo que me corresponde es demostrar dentro de la cancha que todavía hay `Bofo´ para rato y voy a seguir trabajando”.
—¿Se es muy duro contigo a causa de que se espera mucho de ti por tus cualidades técnicas?
—Tal vez, pero eso no me afecta en lo anímico. Estoy muy concentrado en lo que quiero. Mis objetivos están bastante claros y voy para adelante.
El número uno se encuentra en casa. Eso explica su apariencia. Cresta o mohicano, da igual. Tiene que ver con su enorme motor anímico.

