Sao Paolo, Brasil.-
El encuentro de las semifinales entre Palmeiras y Boca Juniors, no solo nos dejó a los argentinos como los segundos finalistas de la Copa Libertadores, también dejó estampas de cómo se vive el futbol en Sudamérica y la rivalidad tan grande entre brasileños y argentinos cuando se trata de futbol.
Desde el partido de ida en La Bombonera, los brasileños ocuparon la cabecera detrás de una de las porterías y pintaros su localidad en sus tradicionales verde y blanco.
Pero en el viaje de los argentinos a Sao Paolo, la afición del verdao ‘decoró’ las calles por donde pasarían los xeinezes con imágenes de Diego Maradona siendo ridiculizado y ofendiendo a la comunidad argentina.
También, al puro estilo de Latinoamérica, los aficionados del Palmeiras se colocaron afuera del hotel de concentración de Boca para encender pirotecnia y quedándose hasta las 4:00 horas del día de partido, con tal de interrumpir el sueño de los jugadores.
Otro acto que realizaron los hinchas brasileños, fue arrojar sal gruesa en la puerta del estadio por la cual ingresaría el autobús visitante, todo para presagiar mala suerte y todo esto, con tal de llegar a una final más de Copa Libertadores.
Así están ahora las inmediaciones por dónde va a entrar la hinchada y los jugadores de Boca en cancha de Palmeiras, repleto de fotos de Diego Armando Maradona siendo abusado por un mono, también dejaron fotos con la famosa imagen del cadáver de Diego con un escudo de… pic.twitter.com/2ole6RVnLN
— BARRAS DEL MUNDO ⚽ (@Barras_LATAM) October 5, 2023
Al final, todo esfuerzo verdiblanco resultó inútil, pues Boca Juniors aguantó el empate Allianz Parque para obligar a los penales, donde Sergio ‘chiquito’ Romero se agrandó y paró dos penales para impulsar a su equipo en busca de la séptima.
Con todo este folclor del futbol sudamericano, quedó definida la final de uno de los torneos más importantes a nivel de clubes, la Copa Libertadores que enfrentará a Boca Juniors y Fluminense el próximo 4 de noviembre para tener un nuevo campeón desde la hegemonía del propio Palmeiras.






