Cd. de México.-
Diablos Rojos del México es un equipo de béisbol con mucha suerte. Le permitieron construir un estadio en un terreno propiedad del gobierno capitalino y negoció que el pago por ese permiso, en lugar de entrar a las arcas de la ciudad, fuera utilizado para su construcción y mantenimiento.
Además, la empresa usufructúa el estacionamiento y los espacios comerciales que se construyeron.
El permiso establece que la contraprestación es para la construcción y mantenimiento del estadio, pero en la comprobación de gastos entregados incluyen facturas de desayunos y compra de uniformes.
El documento, firmado en la administración de Miguel Ángel Mancera, indica que el equipo del empresario Alfredo Harp Helú puede explotar el terreno durante 10 años, con dos prórrogas de 10 años cada una.


